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Acto por la paz en museo de la memoria

Aprobación de Piñera cae a 13% luego de dos semanas de protestas en Chile
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▲ Actividades artísticas por la paz se celebraron ayer en el Museo de la Memoria y los Derechos Humanos, en Santiago. Una participante dijo que espera que de las movilizaciones emerja una nueva Constitución.Foto Afp
Especial para La Jornada
Periódico La Jornada
Lunes 4 de noviembre de 2019, p. 26

Santiago. Las movilizaciones sociales entran en su tercera semana en Chile sin esbozo de que vayan a decantarse y, por el contrario, diversos sectores anuncian que incrementarán su presión al gobierno, en tanto que el respaldo al presidente Sebastián Piñera cayó a apenas 13 por ciento, según una encuesta divulgada ayer. El nivel de desaprobación es de 79 por ciento.

Este domingo, centenares concurrieron al Museo de la Memoria y los Derechos Humanos a escuchar en un solemne, y a ratos sobrecogedor silencio, la Misa de Réquiem, de Wolfgang Amadeus Mozart, interpretada por un centenar de músicos y artistas de canto, en un acto por la paz. Se pudo ver a personas abrazando a sus parejas emocionadas y a otras en estado de profundo recogimiento espiritual, bajo el fuerte sol primaveral de la ciudad.

El momento sublime llegó cuando, finalizado el réquiem, se cantó El derecho a vivir en paz, escrita en 1969 por Víctor Jara, el autor e intérprete chileno asesinado por militares el 16 de septiembre de 1973, cinco días después de ocurrido el golpe de Estado. El tema, dedicado al pueblo vietnamita por entonces en plena guerra contra la ocupación estadunidense, se ha convertido en el himno de las protestas que sacuden a Chile.

Estoy devolviéndole el poder a los muertos, soy artista visual, explicó brevemente una joven que con el torso desnudo y maquillado como si fuera sangrando y ondeando una bandera, caminaba por la explanada del museo. Ella dijo que su aspiración es que de las protestas emerja una nueva Constitución.

Jacobo Baeza, joven sicólogo, asistió al acto con su esposa y sus dos hijas menores. Mientras ella, soprano, era parte del coro que cantaba, él explicó a La Jornada que en la contingencia que se vive los niños están asustados, no entienden qué ocurre y es necesario explicarles.

–¿Cómo te sientes?

–Más que nervioso estoy incierto, no sé cómo va a terminar esto. Mi esperanza es un cambio profundo, estructural. Pero tengo temores de que no dé el giro hacia ese lado y que se pierda, que se diluya, que sigan los mismos políticos, que se pierda este movimiento.

Respecto de la salud mental de las personas, el sicólogo estimó que sin lugar a dudas hay situaciones de estrés postraumático que son esperables. También una segunda victimización de quienes sufrieron la dictadura. Los niños están aprendiendo y se les derrumba el mundo, hay mucho que reconstruir en materia de salud mental, además de los problemas que ya arrastra este sistema y donde la salud mental no es de fácil acceso.

Gobierno en el suelo

Mauricio Morales, académico de la Universidad de Talca, estima que la oposición tiene arrinconado al gobierno. A sabiendas de que la nueva Constitución avanza como importante preferencia ciudadana –más de 80 por ciento cree que es necesaria–, la oposición se ha subido al carro de las demandas, y ahora exige al gobierno un plebiscito constitucional.

El asunto es que el gobierno no está dando su brazo a torcer, confiando en dos factores. Primero, el ciclo de la protesta y la movilización social. Segundo, el paquete de reformas al ingreso mínimo y a las pensiones, junto con abrirse a no avanzar en la reintegración tributaria. El gobierno, entonces, está apostando todo a un equilibrio frágil, explica.

–Predice que la protesta no va a decaer y que la presión irá en aumento. ¿Puede resistir el gobierno sin allanar el camino a un plebiscito constitucional?

–El gobierno no tiene muchas alternativas. Ante la baja aprobación presidencial y el ordenamiento de la oposición en torno al cambio constitucional, cada vez el margen de acción para Piñera se hace más estrecho. Incluso, dentro de RN –partido que forma parte de la coalición de gobierno– hay voces que comienzan a comulgar con la idea de un plebiscito constitucional. Si Piñera insiste en mantenerse en el statu quo, puede iniciarse un proceso de acusación constitucional que paulatinamente vaya ganando apoyos en los legisladores de oposición. El otro resultado posible es que sea abandonado por legisladores de su coalición que se descuelguen del gobierno y se unan a la demanda de un plebiscito. Por tanto, a Piñera se le están agotando los caminos y más temprano que tarde, terminará abriéndose a la posibilidad de un plebiscito constitucional.

–Si el presidente acepta el camino constitucional ¿puede haber sectores de la propia derecha y del empresariado que se descuelguen y busquen una salida autoritaria?

–Ese camino ya no existe para Chile. No hay espacio para un golpe militar. Lo que sí podría ocurrir es que tome fuerza electoral una candidatura de extrema derecha cuyo discurso sea la restauración institucional de Pinochet. Pero eso lo decidirán los chilenos en la urnas. El dilema de Piñera es que sea cual sea su decisión, cada vez estará más solo en el gobierno. Si no da el paso al plebiscito constitucional, habrá migración de legisladores de RN que no querrán pagar el costo de mantenerse en el statu quo. Si llama a plebiscito, los votantes de extrema derecha se sentirán traicionados y buscarán una alternativa más polarizada: un populista de derecha.