Opinión
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Los de abajo

La resistencia en los barrios de Chile

L

a dinámica de las movilizaciones en Chile continúa en el centro de Santiago y en las poblaciones o asentamientos populares de la periferia, donde los obreros y comerciantes se movilizan en sus territorios con un ritmo propio. En La Legua, Villa Francia o La Victoria, barrios emblemáticos de la resistencia contra la dictadura pinochetista, se vive la organización todos los días con ollas populares, actividades culturales, asambleas, marchas y bloqueos en su zona o en contingentes que se unen a las movilizaciones del centro.

En Villa Francia se organizaron desde los primeros momentos de la revuelta, pues trabajan en comunidad desde siempre y la revuelta no los tomó por sorpresa. Al igual que en La Legua, barrio del sur de Santiago, aquí se vive el abuso policial todos los días, los allanamientos, las balaceras entre grupos de narcotraficantes, el gatillo fácil de los carabineros, la violencia institucional generalizada. Pero los pobladores no son delincuentes, sino gente trabajadora que se trasladó a esta zona desde la década de los sesentas.

En la escuela comunitaria Camilo Cienfuegos los jóvenes preparan actividades culturales para restablecer el tejido comunitario y construir una opción frente a las drogas. Los niños y niñas toman clases de danza y participan con sus números musicales en las marchas. Son pequeños de entre cinco y 12 años que conocen la historia de Gustavo Gatica, el joven universitario que perdió la vista de los dos ojos por disparos de goma de los carabineros. Nada les es ajeno y, sin dejar de ser niños, juegan durante las concentraciones. Saben por qué están ahí.

El Centro Cultural de La Legua, foro autogestionado por una población perseguida, suspendió actividades teatrales los primeros días de la revuelta, porque, anunciaron, desconfiamos de las fuerzas represivas del Estado abusador, que no duda en atacar y reprimir a su pueblo. Suspendemos no porque queramos escondernos, sino porque queremos estar en las calles haciendo presencia, organizando rebeldemente nuestra indignación.

En la Legua y en Villa Francia se respiran organización y futuro. Nada volverá al antes del 18 de octubre, dicen los jóvenes de aquí, muchos de los que conforman la emblemática primera línea de las movilizaciones.

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