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Federico Arana y Óscar Rojas presentan sendos libros sobre el rock tapatío nacido en los años 70
 
Periódico La Jornada
Domingo 18 de agosto de 2019, p. a12

En la década de los 70, cuando las bandas nacionales tocaban principalmente versiones de canciones extranjeras, hubo un certamen en una estación de radio de Guadalajara. En él, los jóvenes que integraban La Revolución de Emiliano Zapata, banda emblemática del rock mexicano, compusieron uno de los éxitos más grandes de su carrera, Nasty Sex.

Óscar Rojas, vocalista de la agrupación, durante la presentación de su libro Raíces del rock tapatío, afirmó que para nombrar la pieza, se inspiró en una canción de los Rolling Stones. Historias como ésta forman parte de la recopilación que el rockero ofrece al lector para acercarlo al desarrollo local de dicho género.

En tanto, el multifacético Federico Arana hace lo propio con su publicación Grandezas y miserias del rock mexicano, en la cual el también crítico de música señala los desaciertos de un género que en el país ha atravesado diversas etapas, desde la censura hasta el reconocimiento y aprobación de numerosas generaciones de mexicanos, refirió Javier Hernández Chelico, columnista de esta casa editorial.

Arana también explicó que la crítica debe tomar en cuenta el contexto en que se desarrollaron los músicos nacionales, especialmente porque ser músico de rock en un país como México es un tormento, debido a la precariedad, el conservadurismo de la época y las limitaciones tecnológicas.

Comparativo

El resultado de estas diferencias definió la calidad de muchas de las primeras agrupaciones de rock mexicano, por lo cual Arana considera que la tradición musical de los estadunidenses es superior y coherente, ya que el rocanrol anglosajón mantuvo la estructura del blues y el country.

Incluso, para el también escritor, en un principio la ideología de muchos rocanroleros no se encaminó a ser contestaria, razón por la que musicalmente no se generó una protesta ante movimientos sociales como el de 1968.

No obstante, para el autor, la idea de la liberación ante las imposiciones institucionales del gobierno, la Iglesia o los medios de comunicación siempre se mantuvo de manera inconsciente.

Raíces del rock tapatío reúne 30 testimonios de las primeras bandas del género de Guadalajara.

En tanto, Grandezas y miserias del rock mexicano se compone de dos volúmenes que llegan hasta la época del Festival de Avándaro; a partir de entonces, considera Arana, el rock es como un pozo sin fondo, pues actualmente la oferta de bandas dedicadas al género es muy amplia.

Óscar Rojas concluyó diciendo que espera que cada vez el rock siga llegando al gusto de más personas y expresó el deseo de que el género siga vivo.