No gestionar de forma adecuada la menstruación, afecta el derecho a la educación de niñas y adolescentes, debido a que algunas, sobre todo en comunidades pobres, faltan a la escuela de uno a cuatro días al mes.
En vísperas del Día Mundial de la Higiene Menstrual (28 de mayo), Viridiana Zamora, oficial de Agua, Saneamiento e Higiene del Unicef en el país, precisó que, de acuerdo con un estudio del fondo, “43 por ciento de las niñas y adolescentes menstruantes prefieren quedarse en casa que a ir a la escuela, debido a que en sus casas tienen mayor oportunidad de contar con mejor infraestructura y acceso a productos de higiene menstrual.
“Esto representa que una niña puede faltar entre uno y cuatro días al mes, lo que a lo largo de todo el ciclo escolar se traduce entre 10 y 40 días, y esto tiene efectos importantes sobre su rendimiento escolar, y puede derivar incluso en una desersión escolar.”
En el foro Conversaciones esenciales: retos y acciones para una menstruación digna, Astrid Hollander, jefa de Educación en Unicef, añadió que la menstruación debe tener un abordaje integral: desde la salud, bienestar, igualdad de género, educación y empoderamiento de mujeres, niñas y adolescentes” y especificó que esto no debe seguirse pensando como un tema “privado o personal”, y precisó que el Unicef trabaja el tema “desde un enfoque de derechos humanos”.
Sobre esto último, Zamora lamentó que sea un tema que “se sigue limitando a lo femenino, y sigue siendo privado” y añadió que incluso entre las jóvenes “hay mucho desconocimiento todavía respecto a la menstruación, “37 por ciento de las niñas, adolescentes y estudiantes mencionan que no es suficiente la información con que cuentan en las escuelas”.
Palmira Camargo, vicepresidenta de comunicación de Essity (empresa sueca) Latinoamérica, llamó a “derribar tabúes y prejuicios”, sobre la menstruación y dijo que “sólo cinco por ciento de las familias hablan de menstruación con sus hijos, y 16 por ciento de las personas menstruantes jóvenes tienen conocimientos precisos sobre este tema”.
Melisa Guerra, de Menstruación Digna, destacó que este proceso fisiológico es un “derecho humano, y no un privilegio”. La menstruación debe ser “un elemento que aporte a la igualdad sustantiva, y no una barrera para ésta”. Consideró que se requieren “políticas públicas que estén basadas en evidencia” en este tema.