En México, 35.5 por ciento de la población escolar de cinco a 11 años tiene sobrepeso y obesidad, por lo que la estrategia para el regreso a clases presenciales no debe limitarse a la limpieza de las escuelas y la aplicación de protocolos sanitarios: “se debe garantizar que todos los niños y adolescentes tengan acceso a alimentos sanos y agua potable de calidad en los centros escolares”, afirmó Katia García Maldonado, experta en nutrición infantil y salud pública.
De acuerdo con datos de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (Ensanut) 2018, ocho de cada 10 niños de uno a 11 años consumen bebidas no lácteas endulzadas, botanas, dulces y postres, mientras uno de cada 10 también tiene acceso a comida rápida, carnes procesadas y antojitos mexicanos. El alimento saludable con menor porcentaje de consumidores en la población escolar son las verduras.
Lo anterior se refleja en altas tasas de obesidad y sobrepeso, que elevan el riesgo de que niños y adolescentes desarrollen enfermedades crónicas como hipertensión y diabetes. La Ensanut 2018-19 destaca que tres de cada 10 menores en edad escolar presentan exceso de peso, lo que afecta a más de 4 millones de alumnos.
En entrevista con La Jornada, García Maldonado destacó que durante la pandemia de Covid-19, niños y adolescentes han estado expuestos a publicidad que alienta el consumo de comida chatarra, por lo que apremió a las familias a recuperar la dieta sana y el ejercicio antes del regreso a clases. “Si queremos prevenir contagios, también debemos cuidar nuestra salud, y para hacerlo debes tener adecuada alimentación y buena hidratación”.
Reconoció que no todas las familias cuentan con las mismas condiciones para garantizar el acceso a alimentos sanos y de calidad. Sin embargo, exhortó a padres de familia a recuperar hábitos saludables y no caer en la tentación de la publicidad engañosa, que promueve comida chatarra y alimentos altos en sales, grasas y azúcares. “En esta pandemia ya hemos pasado por varias etapas, desde las compras de pánico hasta el consumo excesivo de alimentos, y la nueva normalidad impone cambios en los que debemos optar por una dieta más sana”.
La Ensanut 2018-19 destaca que la ingestión elevada “de alimentos no recomendables para consumo cotidiano constituye un factor de riesgo para el desarrollo de obesidad y sus comorbilidades en población escolar, por lo cual es fundamental realizar estrategias que limiten el consumo de alimentos poco saludables y promuevan el de frutas, verduras y otros alimentos recomendables desde estas etapas tempranas de la vida”.