A dos años del trágico incidente
Lunes 31 de marzo de 2025, p. 10
El incendio de hace dos años en la estación migratoria de Ciudad Juárez, Chihuahua, dejó devastadoras y persistentes
secuelas en las esposas, madres y hermanas de las víctimas –fallecidos y sobrevivientes–, que se manifiestan con sentimientos de desesperación, trauma y desesperanza.
Así lo concluye un informe sobre la situación que enfrentan estas mujeres elaborado por expertas del Instituto para las Mujeres en la Migración (Imumi), donde también se evidencian cambios permanentes en su estado emocional y mental, así como serios problemas económicos y físicos para estas víctimas indirectas de aquel incidente que cobró la vida de 40 personas migrantes de Centro y Sudamérica, así como quemaduras y secuelas de por vida para 27 más.
De acuerdo con el reporte, muchas de estas mujeres han experimentado cambios profundos en su estabilidad emocional y mental como estrés, insomnio, dolores de cabeza y otros síntomas, además de que sus proyectos de vida se han alterado.
“Cuando me dieron la noticia, yo me corté. Sentí que todo mi mundo se hizo pedazos, porque dije: ‘¿Cómo le voy a hacer yo sola?’. Hasta ahorita con lo que estoy pasando siento como un solo temblor en mi cuerpo e incluso ayer fue el cabo de año de él y sí se siente doloroso volver a recordar. Ese dolor retorna nuevamente y como que me entra la depresión. Porque desde ayer yo sólo soy ganas de llorar y llorar. Desear hasta gritar. Y yo sí desearía que él me hablara, poderlo ver”, señala la esposa de un joven migrante fallecido de El Salvador.
La compañera de un hombre sobreviviente, originario de Bolivia, relata: “No es como tú lo ves en las películas o en las noticias, que tú dices: ‘Ah, hay un incendio más. Qué pena’. Pero no. Otra cosa es cuando tú estás en el papel, ahí con alguien a quien amas, y eso es muy difícil. Feo, es horrible. No le deseo esto a nadie jamás en la vida. Yo siempre me acuerdo porque perdí tantas cosas (…) Yo perdí, no sé, mi estabilidad. Cambié como persona. Me afectó mucho, mucho, mucho”.
El informe, titulado Los impactos en las mujeres vinculadas a los migrantes fallecidos y sobrevivientes del incendio en la estancia migratoria de Ciudad Juárez
, se difundió en el marco del segundo aniversario de esos trágicos sucesos del 27 de marzo de 2023. Revela que las secuelas emocionales han persistido por largos periodos, incluso aún las tienen, y han afectado su bienestar general.
“(Siento) decaimientos a veces. Pues, casi siempre tengo deseos de llorar, así por tantas cosas como estar una sola acá (en México), sin su familia. Todo eso, emocionalmente, deja toda una (…) Así como… desesperación, deseo de salir. Y tratar de pensar que todo hubiera sido mentira. No sé. Me ha afectado mucho emocionalmente a mí como madre, pues sabes que nada va a volver a ser igual que antes. Yo siento que sí me ha afectado bastante. Ya no hay ánimos como antes para salir a pasear. Pues ya una quedó con temor a todo eso”, confiesa la madre de un sobreviviente de El Salvador.
El análisis, que se realizó a partir de entrevistas a profundidad con siete mujeres relacionadas con las víctimas del incendio, muestra también que todas han experimentado cambios graves en su situación económica y laboral, pues ni ellas ni los sobrevivientes han hallado trabajo.
Desafíos económicos
Una mujer de Honduras refiere que su hijo, quien murió en aquel suceso, era el sustento de su familia. Mire, para mí ha sido bien duro esto, porque el muchacho que se me murió era el que me mantenía
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El anterior mes no podíamos pagar el arriendo y ya nos iban a sacar de aquí, de la casa. Nos dieron un plazo y un papel donde nos mandan a que paguemos o, si no, nos iban a sacar. Este mes va a ser lo mismo porque hasta ahorita no hemos podido pagar el arriendo. Estamos aquí batallando, viendo qué conseguir
, cuenta la pareja de un ciudadano boliviano que sobrevivió con graves secuelas físicas.
Las expertas del Imumi concluyeron que la falta de acceso a una adecuada asistencia psicológica empeora la situación y dificulta su recuperación.
Asimismo, subrayaron que no son meras víctimas de las circunstancias, sino sujetas activas y resilientes que afrontan múltiples desafíos económicos, emocionales y físicos
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