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Duelo de invictos

Los Burros Blancos del IPN logran delirante victoria ante Pumas CU

Fue un clásico plagado de emoción que se definió en tiempo extra con marcador de 48-51

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▲ El mariscal Alejandro García fue el héroe politécnico tras acarrear la última anotación en tiempo extra.Foto Luis Castillo
 
Periódico La Jornada
Domingo 13 de octubre de 2019, p. a13

En una vuelta de tuerca, los Burros Blancos del Politécnico jugaron con las emociones del público en Ciudad Universitaria para pasar del espanto a la sorpresa y desembocar en el júbilo de vencer a los acérrimos rivales Pumas CU en tiempo extra por 48 a 51. En esta fecha cinco, a la que ambos llegaban invictos, se esperaba un duelo descarnado para los protagonistas del clásico, ese juego simbólico cuyo ritual se alimenta de una vieja tradición de enemistad deportiva, pero el desenlace fue un delirio con casco y hombreras.

Cada espectáculo configura sus aficiones. La del futbol americano colegial tiene algo de familiar y prosapia, que atrae a los abuelos enfundados en chamarras escolares con los colores de sus equipos. Apoyar a los suyos es corear porras de notas repletas de candor.

Los universitarios tenían la consigna de cobrar revancha, pues en la temporada pasada, los Burros Blancos les vencieron en este estadio y terminaron con un hegemonía de 11 victorias consecutivas de los auriazules sobre los politécnicos.

Pumas hizo un despliegue de eficiencia en la ofensiva en los primeros dos cuartos. Desde su primera serie al ataque anotó y mantuvo el fuelle durante los siguientes embates. Sin desperdicio, ganaban yardas, sumaban puntos hasta estar 14 a 0 ante unos Burros Blancos que no conseguían contener la ofensiva.

Pero apareció el mariscal de los guindas, Alejandro García, la pieza estratégica en los planes. El jugador sumó los primeros puntos, de un duelo que empezaría a equilibrarse y a provocar músculos agarrotados en los aficionados que veían la persecución obstinada.

Hasta ese momento Pumas demostraba mejor ataque, concentración y, sobre todo, efectividad. Mientras Burros Blancos tenía mayor posesión del ovoide, los auriazules llegaban a la zona de anotación. Sin descuidar la presión, Pumas anotaba para ampliar la ventaja 21-7, pero los del Politécnico ya se aproximaba, esta vez con Emmanuel Velázquez para acortar la distancia y quedar 21-14.

Cuando empezaban a amenazar con alcanzar a Pumas, echaron tierra de por medio con patadas de gol de campo; que también replicaron Burros Blancos, para empezar a preocupar a los universitarios. Si hasta entonces parecían inalcanzables, cada vez quedaba más claro que estos politécnicos podían modificar la pizarra si cometían un error los rivales.

A partir del tercer cuarto, la persecución prometía una batalla cada vez más ardua y sólo los errores, castigos o cualquier distracción mantendría la lógica vigente o se modificaría en una vuelta caprichosa. Pumas aún mantenía la ventaja al final del tercer cuarto con 38 a 31, pero ya estaban al alcance con una anotación y punto extra.

Lo que parecía sólo una amenaza se tornó realidad al empezar el último cuarto. Otra vez el mariscal Alejandro García transfigurado en héroe con un acarreo y nadie de la línea defensiva auriazul pudo detenerlo para empatar 38-38.

Y ahí empezó una batalla escalofriante, en la que se olfateaba la tensión y el nerviosismo. Daniel de Juambelz, mariscal universitario, fue capturado cuando titubeó unos segundos al no encontrar receptor a tiro y después un balón suelto que capitalizó el equipo del Politécnico.

Y el mariscal de los guindas también dio muestras de ansiedad y el único error que cometió hasta ese momento, le costó estar una vez más abajo 45-38 El duelo parecía sentenciado en favor de los universitarios, pero un castigo de Pumas dejó en una situación de esperanza a los politécnicos. Con el reloj prácticamente agotado, en una jugada de vida o muerte, Alejandro García enmendó su error y conectó un pase para que Carlos Omaña anotara un nuevo empate 45-45 y obligara a llevar el juego al tiempo extra.

Pumas al borde, de la muerte o la victoria, agotada su primera serie ofensiva apostó a lo seguro y con un gol de campo sumó 48-45. Burros Blancos con todo en contra, casi derrotado, se benefició de otro castigo a los universitarios. Entonces, Alejandro García resplandeció, en una fracción de segundo decidió atravesar el muro defensivo, flanqueado por sus bloqueadores acarreó el touchdown de la victoria 51-48.

Nunca pensé que estaba perdido, dijo al final del encuentro García mientras posaba para selfis con los aficionados; sabía que teníamos fortaleza física y mental para aprovechar hasta el último segundo.

El coach de Pumas ,Félix Buendía, admitía que le dieron vida a un equipo que parecía que ya no la tenía.

Si merecemos llegar a un campeonato con lo que hicimos en esta jornada, no, pero aún falta mucho campeonato, concluyó.