atorce. Tras la ajustada derrota del peronismo frente a Mauricio Macri (octubre de 2015), el insigne politólogo argentino Jorge Beinstein (fallecido en 2019), escribió un audaz ensayo acerca del maelstrom
ideológico y político en curso (Lumpenburguesías latinoamericanas
, Revista Maíz, Facultad de Comunicación de la Universidad de La Plata, 6/ 2016).
Quince. La audacia de Beinstein consistió en exhumar el término lumpemburgesía
, empleado por Marx para caracterizar a la aristocracia financiera francesa. Y un siglo después (de 1960 hasta mediados de los 70), el belga Ernest Mandel lo usó para el caso del modelo brasileño
, en tanto el alemán André Gunder Frank lo extendía al conjunto de las burguesías latinoamericanas.
Dieciseis. Con enfoques eurocentristas, ambos autores (trotskista el uno, neomarxista el otro), plantearon que las élites de AL eran atrasadas
frente a las de Europa y EU. Es decir, más estructuradas y tecnológicamente sofisticadas. Pero finalmente, la flojedad de papeles en asuntos de historia y cultura y el accionar represivo de los regímenes cívico-militares, hicieron que el término lumpenburguesía
perdiera fuerza y vigor dialéctico.
Diecisiete. En el ensayo de marras, Beinstein concluyó que buscar coherencia estratégica al macrismo no era tarea fácil ni difícil, sino imposible
. Pues las élites y clases medias argentinas, que les había ido de maravillas con Néstor y Cristina Fernández de Kirchner (leáse, expansión del mercado interno y fortalecimiento del Estado), optaron por treparse a la lámpara de su fobia antiperonista (clasismo + racismo), en perjuicio de sus propios intereses de clase.
Dieciocho. Así, con 214 causas acumuladas entre 2007 y 2015 (a más de 144 denuncias penales durante los cuatro años de su mandato), el ex director del Boca Juniors se convirtió en el primer gobernante de la historia argentina en asumir el cargo mientras estaba procesado. Causas que sus compinches, enquistados en el Poder Judicial, aplazaban un día sí y otro también.
Diecinueve. Ampliando el diafragma, Beinstein señaló que en Argentina, y a escala global, la desregulación entendida como violación creciente de todas las normas consensuadas, se agudizó con la crisis financiera de 2008. Fenómeno debido antes que al atraso
de las presuntas lumpenburguesías
, al progresivo empoderamiento de grupos mafiosos que practican la especulación y el saqueo.
Veinte. En suma, asunto harto desquiciante para las izquierdas ideológicamente correctas y políticamente despistadas, y derechas poco dispuestas a levantar el guante frente a grupos delictivos que niegan las reglas democráticas inventadas por ellas mismas, tornándose cómplices de un gigantesco proceso destructivo a escala global.
Veintiuno. Emblemático, el caso de Donald Trump, despidiendo a 12 fiscales que trabajaban en los procesos penales en su contra, abriendo una era de corrupción sin vergüenza
, según Liz Hoffman, analista del influyente portal Semafor . Aunque en rigor, nada nuevo. En octubre de 2015, a dos años de la primera victoria electoral de Trump, The Washington Post estimó que ningún candidato presidencial serio había tenido el mismo nivel de profundidad documentada de negocios con entidades controladas por mafiosos
.
Veintidós. V.gr.: el faraónico Trump Plaza, edificio y centro comercial en el este de Manhattan (58 pisos), cuyos materiales de construcción fueron suministrados por el Club del Cemento
controlado por Anthony Fat Tony Salerno y Paul Castellano, sendos jefes de las legendarias familias Genovese y Gambino.
Veintitrés. En suma, mafias que si bien nunca dejaron de circular en los pliegues del sistema, lucran hoy abiertamente en “toda clase de negocios legales, semilegales o abiertamente ilegales, desde la industria o el agrobusiness hasta el narcotráfico, pasando por operaciones especulativas más o menos opacas”. Y que, a semejanza de un policéfalo Padrino 4
, encumbran bandas de saqueadores que obtienen su botín en el menor tiempo posible, y luego de conseguirlo pugna por más a costa de las víctimas, pero también, si es necesario, de sus competidores
.
Veinticuatro. Nada distinto, finalmente, a lo pensado en el decenio de 1920 por el rusófobo de la escuela austriaca Ludwig von Mises (1881-1973), alter ego de los Trump o Javier Milei, al decir: No se puede negar que el fascismo y movimientos similares que pretenden establecer dictaduras están llenos de las mejores intenciones, y que su intervención, por el momento, ha salvado a la civilización europea
( Liberalismo, 1927).
Veinticinco. En su libro La cuarta ola: líderes, fanáticos y oportunistas en la nueva era de la extrema derecha (Ed. Marea, Buenos Aires, 2024), el politólogo Ariel Goldstein examina la Argentina de Milei, y concluye: Los dueños del capital ya no creen en la democracia
. Aunque, volviendo al primer punto de este artículo, vale repreguntarse si alguna vez creyeron.
(Primera parte: https://acortar.link/kHIHTa)