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Grave daño ecológico desde el 30 de enero

El fuego ha consumido más de 800 mil hectáreas en provincia argentina

Corrientes, zona de desastre; Formosa, Río Negro y Chubut, afectadas también por la sequía

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▲ Voraz incendio en la provincia argentina de Corrientes, en imagen captada ayer.Foto Ap
Corresponsal
Periódico La Jornada
Lunes 21 de febrero de 2022, p. 26

Buenos Aires., Desde el 30 de enero pasado, cuando apareció el primer foco de incendio en la provincia de Corrientes, en la Mesopotamia argentina, en el noreste del país, el fuego nunca se fue de esta hermosa región, donde se han quemado más de 800 mil hectáreas y las llamas han alcanzado a una de las reservas naturales de agua y humedales, flora y fauna, más importantes del país, los Esteros del Iberá, que hicieron de ese lugar un verdadero mundo mágico, visitados por miles de turistas locales y extranjeros.

La pregunta inevitable es ¿se hizo todo lo posible para apagar las llamas que además de producir un desastre ecológico han perjudicado gran cantidad de actividades, perdiendo cosechas y ganados, cuando sólo la solidaridad entre vecinos ha logrado salvar vidas humanas?

Los productores del lugar, grandes y pequeños, se han transformado en bomberos voluntarios como muchos vecinos tratando de detener esas llamas voraces, que lo consumen todo a su paso.

Corrientes ha sido declarada zona de desastre por el gobierno nacional que ha propuesto auxilio financiero y líneas de créditos especiales para los productores. Esto sucede cuando el incendio se extiende hacia la provincia de Misiones, cuya selva virgen ha sido sometida a una forma de extinción por la mano del hombre y las ambiciones de los nuevos ricos del país; los que siembran la soya transgénica, que es otro de los desastres ecológicos para uno de los países más ricos en tierras productivas.

La provincia de Corrientes, que en estas fechas festejaba todos los años un carnaval con desfiles de carrozas, el más antiguo y colorido de los que hoy existen en otras provincias como Entre Ríos, tiene 88 mil kilómetros cuadrados y ya se ha quemado 10 por ciento de ese territorio, lo que supone millones de dólares en pérdidas. Hay sorpresa, dolor, indignación y desesperanza, remarcan los productores y habitantes de las zonas afectadas.

Por otra parte, la imagen de cocodrilos caminando sobre cenizas calientes y de otros animales que tratan de salvarse se convirtieron en un doloroso escenario, que muchos medios aquí minimizaron, en medio de debates políticos y la situación que se vive ante los enfrentamientos por la deuda de 45 mil millones de dólares que prestó el Fondo Monetario Internacional (FMI) en medio de un proceso electoral en 2018 para tratar de lograr que fuera relegido el ex presidente Mauricio Macri. Fondos que se fugaron y nadie sabe dónde están. Una deuda que se declaró ilegítima y que está procesando la justicia por una presentación que hizo el presidente Alberto Fernández cuando empezaron las negociaciones con el FMI.

También refleja la concentración de las noticias en esta capital, donde el resto del país no existe en la información general. En el caso de Corrientes sólo aparecieron más noticias cuando se difundió que se habían quemado más de medio millón de hectáreas.

Además del incendio original en Corrientes se agregaron en los últimos días otros focos producidos por la mano del hombre, como sucede en todo el país, reflejando la impunidad en que se mueven los grandes grupos soyeros.

Además de Corrientes los focos de incendio están en la provincia de Formosa, en el mismo litoral argentino de Misiones, y en las sureñas provincia de Río Negro y Chubut.

El incendio en Corrientes se combate por tierra y aire. El gobierno nacional ha enviado aviones y brigadistas, pero no es suficiente. El gobernador de Corrientes, Gustavo Valdés, de la oposición de Cambiemos, en un primer momento rechazó la ayuda ofrecida por el gobierno nacional, que sin embargo envió los aviones hidrantes y otros equipos. Ahora, Valdés decidió pedir ayuda al gobierno de Estados Unidos y nuevamente el tema político aparece en medio de la tragedia.

Por lo pronto, la situación económica en Corrientes, que registra altas cifras de pobreza, se ha agravado, y aunque no se registran pérdidas humanas, ha muerto gran cantidad de ganado, se han perdido extensos sembradíos y el gobierno nacional destinó 500 millones de pesos para los productores afectados por los incendios, determinando que el fuego se inició por los residuos de un aserradero que está ubicado en el casco urbano de Santa Rosa. La sequía también es un problema que afecta distintas regiones del país y en particular a las provincias del litoral argentino; además de ser otro grave obstáculo para combatir los incendios porque baja el nivel de los ríos y afecta incluso el consumo de agua potable.

Ahora todos tratan de detener el fuego que está llegando a zonas pobladas y al Estero del Iberá, una de las más grandes reservas de flora y fauna del país, con más de 300 especies, algunas en extinción y lo mismo es la diversidad de la flora, el orgullo del pueblo correntino, que necesita de la solidaridad de todo el país y del mundo.