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El alpinista volvió al Kilimanjaro

Para crecer de verdad debemos desafiarnos, luchar: Ponce de León
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▲ Héctor Ponce de León habla del aprendizaje tras fracasar en el intento de conseguir la cumbre del Kilimanjaro en 24 horas.Foto cortesía del montañista
 
Periódico La Jornada
Domingo 3 de noviembre de 2019, p. a15

Héctor Ponce de León reconoce el valor de no haber concretado su más reciente reto, el ascenso al Kilimanjaro, 200 kilómetros desde nivel de mar hasta la cumbre a 5 mil 895 metros, en 24 horas, como se lo había propuesto, tras alcanzar la cima en poco más de 32.

La expedición a la cumbre africana que el connotado montañista ha conquistado más de 20 veces, formó parte del proyecto Desde Cero, que inició este año con el ascenso al Pico de Orizaba desde la playa veracruzana de Chachalacas. En esta nueva hazaña en el Kilimanjaro estuvo acompañado de dos jóvenes: Daniel Graff como apoyo en el tramo de bicicleta de ruta y a Max Álvarez hacia la montaña africana. Los tres hicieron finalmente cumbre, como también un grupo de seis mujeres durante la semana siguiente, todo bajo la conducción de Ponce de León.

Sin embargo, no logró la meta de resolverlo en menos de 24 horas, con lo que habría superado el único antecedente de una expedición italiana, de 27 horas, se enteraría después con desánimo, pues no eran los primeros en el reto de subir al Kilimanjaro desde la costa. La falla, según su relato, fue en parte por una serie de retrasos en la llegada de equipo a los puntos de enlace, en la logística, pero el montañista mexicano asume las fallas del intento, que incluso estuvo a punto de abandonar.

Agradezco no haber regresado a México; este tiempo, ocho días más en la montaña, fueron de reflexión. Me llevaron a una sensación de haber fracasado, reconoció a casi un mes después de concluido el desafío en Tanzania.

El valor del fracaso

Después de un tiempo de depresión, me di cuenta de que afortunadamente tomé esa decisión y esa definición, porque me obligó a pisar más hondo, de que el valor de esto no puede estar nada más en ser el primero o hacer un récord; el valor y el sentido tiene que estar en otro lugar, en algo que no sólo sea aplicable a mí, sino a más personas, sea lo que sea que hagan, el deporte que practiquen, asentó el montañista que ha participado en expediciones de cordilleras de todo el mundo, ha ascendido a 12 de los 14 ochomiles del Himalaya, de los que ha hecho cumbre en seis, algunos en dos ocasiones, en total 10 cimas superiores a 8 mil metros logradas.

En la convicción de quien ha intentado el imposible K2 en tres ocasiones hasta ahora sin éxito, el montañista de 51 años llegó a conclusiones de la experiencia: “Primero, que sigo sintiéndome algo desilusionado conmigo mismo, porque la razón por la que no hice el tiempo en realidad fue por algunas limitaciones, tal vez de tipo sicológico, tal vez no supe manejar la presión, los nervios, algo que me agotó pero también me congratulo de una cosa: tuve el coraje para empezar algo que desde el principio sabía me iba a dar una paliza; sabía que no iba a concluir, pero lo iba a ver hasta el final, y eso es algo que todos podemos hacer, encontrar el valor y las enseñanzas en la pelea, en la lucha.

Lo segundo es algo que he repetido muchas veces y me permitió ser congruente y reiterármelo: que sólo a través de desafiarnos, de alejarnos de lo conocido, de lo familiar, y arriesgarnos y exponernos, nos encontraremos en desafíos que nos permitan el verdadero crecimiento y desarrollo

El alpinista, que también ha crecido como conferencista motivacional, plantea: Hoy día la vida nos da pocas oportunidades de retarnos a nivel físico, en muchos sentidos; es muy fácil caer en la comodidad y la rutina, pero los invito a que hagan este esfuerzo de salir literalmente a esta ciudad, al aire libre, a salirnos de este terreno familiar y a proponernos metas que nos obliguen, como digo, a buscar otro dentro de nosotros, los recursos físicos, los recursos emocionales y está garantizado que vamos a tener una súper aventura y un viaje de descubrimiento fantástico.

Cuestionado frente al polémico récord del nepalí Nirmal Purja, quien el martes pasado concluyó en el Shisha Pangma (8 mil 027m) los 14 ochomiles en siete meses (189 días), cuando el antecedente era poco más de siete años, Ponce de León no dudó en reconocerlo, a pesar de que Purja ha sido criticado por haber sido asistido en la hazaña con oxígeno suplementario, sherpas, encordados previos y traslados en helicóptero entre los campamentos base.

Es un gran logro, ya nada más el tema logístico es algo impresionante. La gran reserva es lo del oxígeno, pero bueno, quién soy yo para decir eso; creo que hay que felicitarlo, y creo que como muchas cosas. La primera vez que se subió al Everest fue con oxígeno; luego ha habido hazañas increíbles, así que eventualmente alguien lo va a acabar haciendo en menos de un año, sin oxígeno y sin asistencia. Era un paso que había que dar, concluyó.