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El Septeto Habanero cumplirá cien años de estar en la preferencia del público, sin cambiar estilo
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▲ Jaime Gracian y Felipe Ferrer, durante la entrevista sobre el grupo, que participó en el festival afrocaribeño.Foto cortesía del Instituto Veracruzano de Cultura (Ivec)
 
Periódico La Jornada
Lunes 21 de octubre de 2019, p. a11

El reinado del son en Cuba inició en 1920 con la aparición del Septeto Habanero, decano de los soneros cubanos. De allí que en 2020 la agrupación, fundada por el guitarrista Guillermo Castillo cumplirá cien años, hecho histórico dentro de la música cubana.

Mantenerse un siglo en la preferencia del público, sin variar el estilo, no es fácil. Dentro de la música cubana el Septeto Habanero es un patrimonio nacional, que en la isla significa que son artistas subvencionados, porque el gobierno destina un presupuesto para mantener a estas agrupaciones, expresan el tresero Felipe Ferrer, actual director del grupo, y Jaime Gracian, gerente y nieto del anterior director, Pedro Ibáñez.

El Septeto Habanero vino a México para presentarse en los festivales Internacional Afrocaribeño, el Cervantino Barroco, en San Cristóbal de la Casas, y el de las Calaveras, en Aguascalientes.

Planes para la celebración

La agrupación celebrará su primer centenario con un álbum doble, que saldrá bajo la marca Colibrí, consistente en una recopilación de tres discos anteriores hechos con la disquera, y uno nuevo. Un total de 26 temas que mezclan los grandes éxitos del septeto con otros inéditos, porque siempre han procurado enriquecer su repertorio. También se grabará un video, se realizará una gira por toda Cuba y una nueva por México.

Por lo pronto, el 15 de noviembre iniciará los festejos, con el cañonazo de La Habana, ya que el 16 se cumplen los 500 años de San Cristóbal de La Habana.

Actualmente, el Septeto Habanero es una combinación de experiencia y juventud. Sus dos cantantes tienen 82 y 81 años, respectivamente, mientras Felipe Ferrer cumplirá 80 el año entrante. El grupo ha sido desde siempre una escuela de soneros. Por sus filas han pasado grandes como Félix Chappottín, Arsenio Rodríguez, Laíto Sureda, Abelardo Barroso, Cheo Marquetti, Chocolate Armenteros y Panchito Risset.

El Septeto Habanero realizó su primera grabación el 29 de octubre de 1925 para la RCA Víctor, en Nueva York. Los temas fueron Adiós mi chaparrita, de Tata Nacho, y La maldita timidez, de Carlos Valdés Brito.

Sin trompeta en un inicio

En el inicio no tenía trompeta, sólo tres, guitarra, bongóes y una vasija de barro que hacía los efectos del contrabajo de hoy, entre otros instrumentos. En 1940 los formatos de septeto casi desaparecieron en Cuba, porque se puso de moda el de conjunto. Sin embargo, el Septeto Habanero se mantuvo y creció instrumentalmente al incluir piano, tumbadora y cuatro trompetas. De hecho, trabajó con una dualidad de formato hasta 1983: Septeto Habanero y el Típico Habanero.

Conocidísimos son los temas de su repertorio, como A la loma de Belén o Papá Montero. De hecho, tienen más de mil canciones, en una variedad de géneros desde el son montuno hasta el son, la guaracha, la rumba, incluso el chachachá y algo de mambo. No obstante, el grupo se ha mantenido inmune a cualquier tendencia modernista, apuntó el director, Felipe Ferrer.

Los entrevistados coinciden en que los ritmos cambian, los gustos también. A veces hay que esperar que venga una ola, uno se monta en ella y sigue la corriente. En La Habana tienen varios espacios habituales, como el Gran Teatro Alicia Alonso y los jardines del Teatro Mella. También pertenecen al proyecto Hoy como ayer, en defensa de la música tradicional cubana.