México D.F. Jueves 4 de diciembre de 2003
Sospechan sobre la aparición de otro francotirador, ahora en Ohio
Convocan religiosos negros a protesta antipoliciaca
GERARDO ARREOLA CORRESPONSAL
Cincinnati, 3 de diciembre. Sacerdotes negros de esta ciudad estadunidense afirmaron hoy que el afroamericano que murió el domingo pasado después de haber recibido una golpiza de policías fue "torturado", y convocaron a una manifestación para el próximo domingo para llamar la atención sobre el incidente.
Aunque la autopsia reveló hoy que el fallecido fue víctima de "homicidio" en tanto murió a causa de la golpiza, aún no está claro si los policías, actualmente suspendidos y bajo investigación, podrán ser juzgados por una actuación injustificada.
Las cadenas televisivas estadunidenses trasmiten desde hace días un video que muestra a cinco policías blancos y uno negro golpeando al hombre con macanas, incluso cuando éste se encuentra ya en el suelo. El hombre murió poco después. El fallecido, Nathaniel Jones, había agredido a uno de los efectivos y todos los demás lo redujeron a golpes.
Observadores dijeron que el riesgo de que este incidente provoque disturbios raciales aún no se ha disipado, y que la acusación y la convocatoria hechas hoy por los sacerdotes incrementan ese peligro. Hasta ahora sólo hubo una manifestación que reunió el martes a unas decenas de personas en Cincinnati, según la prensa local.
El dictamen forense, dado a conocer este miércoles, confirmó que la sangre de Jones tenía rastros de cocaína y PCP, pesaba 150 kilos y que su corazón era demasiado grande. No se reportaron evidencias de tortura, y no hay daños en órganos internos, por lo que no se puede determinar, con base en la evidencia forense, que hubo un "comportamiento inadecuado o uso excesivo de la fuerza", indicó el forense, Carlo Parrot.
El patólogo señaló que se puede hablar de homicidio, pues es evidente que la golpiza jugó un papel en la muerte del sujeto, pero dijo que esto no implica culpabilidad.
Por otra parte, la Policía en el estado de Ohio confirmó que vinculó cuatro de 11 ataques con arma de fuego a un mismo rifle, lo que aumenta las posibilidades de que haya aparecido un francotirador en la jurisdicción, donde ya murió un conductor la semana pasada.
Los ataques ocurrieron en un trecho de autopista que rodea a la capital del estado, Columbus, donde Gail Knisley, de 62 años, murió el 23 de noviembre por una bala que penetró la puerta del auto en el que viajaba.
Otros disparos hechos en la misma zona no provocaron heridos, aunque impactaron una escuela y otros autos.
Las autoridades reforzaron la vigilancia de la región y pidieron la ayuda de los ciudadanos, quienes hasta ahora han ofrecido más de 500 pistas. Los ataques se remontan a mayo pasado.
|