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México D.F. Domingo 4 de mayo de 2003
Se estrena en la Cineteca Nacional su cinta
El misterio del Trinidad
La televisión debe usarse para apoyar el rescate
del cine nacional: García Agraz
Un filme mexicano en horario estelar generaría
recursos en publicidad, afirma el director
Considera a Estados Unidos como obstáculo para
el desarrollo de esta industria
JUAN JOSE OLIVARES
La película El misterio del Trinidad, de
José Luis García Agraz, se estrena este día en la
Cineteca Nacional dentro del ciclo Panorama del Cine Mexicano, aunque su
corrida comercial será a fin de este mes con alrededor de 60 copias.
La cinta -muestra casi autobiográfica del realizador-, cuyo guión
fue escrito por el mismo García Agraz y perfeccionado por Carlos
Cuarón, cuenta con las actuaciones de Rebeca Jones, Eduardo Palomo
y Alejandro Parodi, y ya se exhibe en España desde el pasado 30
de abril, además de tener garantizada proyección en Francia
y Portugal, así como en Puerto Rico.
El misterio del Trinidad, comentó el crítico
Leonardo García Tsao en estas páginas, es parte "de un cine
personal rodado con destreza técnica y honestidad emotiva". Pero
más que eso, dice en entrevista García Agraz, "quería
hacer una cinta lineal con la cual la gente se sentara en el cine como
si les estuviera platicando una historia con honestidad. No es una cinta
espectacular, pero sí apela al espíritu de la gente y en
eso apuesto. Lo que único que tenemos que hacer es que la gente
se entere de que está en el cine".
El realizador, quien cuenta en su currículum con
películas como Salón México, Nocaut,
Noche de califas, Desiertos mares, entre otras, dice que
comenzó a trabajar en este proyecto (coproducido por Fernando Cámara,
García Agraz y Asociados, Origen Producciones, Videocine, Resonancia
e Imcine) luego de terminar Salón México, en 1994;
no obstante, su origen se desprende de una escena de un barco que sale
en Desiertos mares. En El misterio... un viejo ingeniero
muere buscando un tesoro de un galeón hundido en el siglo XVII;
el hombre hereda el buque a su hijo, quien encuentra mediante las cartas
de navegación los restos de la embarcación, así como
la historia secreta de sus padres.
Contrario a las modas
Se
puede decir que este largometraje es diferente a las recientes historias
urbanas utilizadas en el cine nacional. "No voy mucho a la moda, más
bien voy con mi necesidad. No entro en lo que está funcionando,
más bien tengo que preguntarme qué es lo que quiero filmar.
Cuando acabo de hacer una cinta ya tengo ganas de hacer otra, porque siento
que no me salió la que acabo de hacer. No tengo el espíritu
de trascender en la historia; soy cineasta de mi tiempo, hago cine para
la gente", argumenta.
Dice el cineasta egresado del CUEC: "las cintas tienen
éxito cuando las películas gustan o no; tiene que ver la
publicidad que se les hace, pero no hay nada como cuando una cinta te dice
algo. Tardé en filmar otra vez porque uno necesita de Imcine, así
como de otras instancias, a menos que encontráramos una fórmula
en términos creativos y económicos."
García Agraz comenta una posible solución
a la situación del cine mexicano: "la televisión juega un
papel importante y está intocada. En Europa el cine existe gracias
a la televisión y a las leyes. Una película mexicana exhibida
en horario normal cuánto generaría en publicidad. Podría
pagarse una cinta, como hace el Canal+ en España, donde automáticamente
tienen salida en televisión y una lana de entrada. Pero también
la sociedad mexicana tiene que avanzar en términos de civilización.
Es desesperante ver que no se mueve nuestra industria, aunque sigas creyendo
en este país."
Abunda García Agraz: "lo que hay que hacer es una
brecha para que se abra un río. Suena a lugar común, pero
México necesita democratizarse, en términos sociales. Tenemos
que ver a la cultura como uno de los centros motores de un país
y su identidad. Se trata de decir somos mexicanos y hacemos esto, construimos
esto para el mundo también, y que éste consuma lo que hacemos.
Debemos encontrar medidas reales para crear una industria a la medida de
las necesidades del país; no se trata de competir con Hollywood,
sólo queremos una industria que permita hacer películas a
los jóvenes y a los viejos cineastas."
José Luis García Agraz, quien ha sido asistente
de directores como Arturo Ripstein y José Estrada, afirma que en
nuestro cine "hay sectores que viven bien como están, son los exhibidores
y distribuidores a los que no interesa demasiado si los directores mexicanos
tenemos ganas de filmar o no, mientras sepan que vienen cintas como X-Men,
pese a que nos gusten como espectadores, aunque también queramos
ver cintas como Cuento de hadas para dormir cocodrilos".
El cinerrealizador no duda que uno de los tapones para
el desarrollo de nuestra industria es "Estados Unidos y su representación,
que son esas empresas mencionadas. Al final con lo del peso en taquilla
pueden tener razón en ampararse, porque saben que checarán
sus bolsas, y les será incómodo porque puede entrar más
dinero del que dicen, sin pensar mal, pero por otro lado es dinero que
generan. No se trata de perjudicar a nadie, se trata de que los productores,
que son los que más arriesgan, son los que menos ganan. Algo anda
mal, eso tiene que ver con la recuperación del dinero en taquilla".
Efectos hechos a mano
Se comentó en la pasada Muestra de Cine de Guadalajara
que la cinta cuenta con una buena realización técnica. Mientras
los gringos construyen sistemas hidráulicos para representar fuerzas
de la naturaleza, García Agraz, como muchos cineastas mexicanos,
lo hace con llantas y manos de trabajadores. Dice el director: "el hacer
las cosas así es parte de nuestro elemento. Los gringos lo hubieran
hecho igual pero llegarían más rápido a la solución.
Me dije que si los efectos me salían como de película de
Capulina, la cinta se volvería una mierda, algo cutre.
Vimos muchas películas de tormentas, pero al final, una que sale
en la historia la tratamos como una tormenta personal que tuviera capacidad
de catarsis, que jugara un papel interno, pero simple y verosímil.
Lo mismo pasó con la música; los socios españoles
querían algo sinfónico, pero yo recomendé algo sencillo,
como la música de Nacho Mastretta."
Este largometraje cuenta con la fotografía de Pedro
Juan López, arte de Miguel Angel Alvarez, edición de Guillermo
Maldonado y, como se mencionó, guión de Carlos Cuarón.
Al respecto comenta: "pedí a Carlos que me ayudara.
Yo soy muy disperso, quiero contar muchas cosas al mismo tiempo. El proceso
del guión fue largo, pasé por un taller del Sundance, y también
David Olguín me ayudó. Pero a Carlos el guión le cayó
encima, porque lo entendió, supo cómo arreglarlo. Se dedicó
a restructurarlo, a dialogarlo otra vez. Si la cinta tiene algún
valor en términos del guión, el trabajo es de Carlos, por
su sentatez e inteligencia."
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