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México D.F. Domingo 4 de mayo de 2003
Censuran que autoridades prohíban a adultos
"tomar decisiones acerca de su cuerpo"
Participaron miles en la marcha por la despenalización
de la mariguana
Los manifestantes realizaron tres paradas informativas
en la Alameda y Bellas Artes
MARIA RIVERA
La mariguana suscita grandes pasiones. Para unos es una
hierba pestilente, puerta de entrada a la delincuencia, a la violencia,
al submundo de las drogas. Pero para millones de consumidores en el país
y en el mundo su dulce aroma es fuente de placer, creatividad, trance místico,
tentación a la que, pese a su prohibición, no están
dispuestos a renunciar.
Con el sonido de las batucadas y el inconfundibale olor
de la yerba como fondo, este sábado miles de mexicanos, jóvenes
en su mayoría, marcharon alrededor de la Alameda Central y el Palacio
de Bellas Artes para exigir un alto a la prohibición del aprovechamiento
médico, industrial y personal de la cannabis, y para proponer
un debate basado en información fidedigna y diversa, entre los que
plantean su legalización y los que están en favor de la proscripción,
en el que participen autoridades de salud, judiciales, organizaciones civiles
y universidades.
"Un
adulto tiene el derecho constitucional y civil a tener intimidad y a tomar
decisiones acerca de su cuerpo. Exigimos que el Estado reconozca esta prerrogativa
cesando los abusos sobre los consumidores", plantearon la Asociación
Mexicana de Estudios del Cannabis, Vive con Drogas, Hemp México,
Multiforo Alicia y el Centro Cultural La Pirámide, organizadores
de la tercera marcha informativa con motivo del Día Mundial por
la Legalización de la Mariguana.
Hacia las cuatro de la tarde, lenta y zigzageante, empezó
la marcha. El problema de los movimientos asamblearios es que tardan en
ponerse de acuerdo. Peor cuando parte de los manifestantes se da su tiempo
para el toquecito y el "¡quihubo, hace mucho que no te veía!"
Sin embargo, el solazo y la esperanza de llegar a la sombrita hizo que
los consensos llegaran antes de lo esperado.
Cayó un buen de banda. Algo de clase media: Condesa,
Roma y rumbos circunvecinos. Militantes que lo mismo se apuntan a las manifestaciones
pacifistas que a protestas contra el maltrato a los animales. Los héroes
de mil batallas también estuvieron presentes, como el periodista
John Ross.
Pero el grueso del contingente emergió de entre
las tripas del Metro Bellas Artes. Del orient side, para mayores
señas. Pero este día los pelos parados de los punketos,
los dreadlocks de los amantes del reggae, las oscuras vestimentas
de los darkies y hasta una que otra patineta de algún skato
perdido convivieron en sana armonía.
La mayoría tiene menos de 20 años y vive
al día. Crecieron bajo el neoliberalismo puro y duro. Chambean en
lo que cae, venden lo que cae, y si la "suerte" les es propicia consiguen
algún empleo temporal y hasta inscripción en algún
CCH. ¿Después? A saber...
Gabriel Ramírez, de 20 años, llegó
de Pantitlán. Trabaja en la mañana de volantero, por 600
pesos a la semana, y en la tarde estudia en el Colegio de Bachilleres 10.
Para explicar quién es utiliza las enigmáticas figuras mentales
de los locksmen jamaiquinos: "somos todo y no somos nada". "En mi
barrio muchos fumamos ganja (mariguana). Sería mejor que
en lugar de hacerlo de manera ilegal lo hiciéramos sin represión,
sin la policía pisándonos los talones", sostiene mientras
levanta una manta.
"¡Vamos a fumar mucha yerba compañeros, pero
con respeto!", clamaba alguien al inicio de la movilización. Más
de uno lo tomó en serio. Para la segunda sesión informativa
no faltaban los que se miraban fijamente las manos, clavados en la textura.
Y donde menos se lo espera uno aparecen los reclamos zapatistas: "¡Tierra
para sembrarla y libertad para fumarla!", gritaba el colectivo Tierra y
Libertad. Y como propuesta revolucionaria: en lugar de tirar la semilla,
hay que lanzarla a los camellones y a los parques, colectivizar el placer.
Cuando se habló de la defensa de los derechos constitucionales,
sobre todo del artículo 16 constitucional, que dice: "nadie puede
ser molestado en su persona, familia, domicilio, papeles o posesiones,
sino en virtud de mandamiento escrito de la autoridad competente, que funde
y motive la causa legal del procedimiento", no se hicieron esperar los
reclamos: "¡Presos pachecos, libertad! ¡Presos pachecos, libertad!"
"¡Se ve, se nota, la banda fuma mota!"
Pero esas no fueron todas las consignas. Para demostrar
que la creatividad se potencia bajo determinados influjos, van las de mayor
éxito: "¡Se ve, se nota, la banda fuma mota! ¡No cierres
más tu enfoque, disfruta de este toque! ¡Tercer día
de mayo, el mundo fuma un gallo! ¡Se enciende la bacha y goza la
muchacha! ¡No fumes en el clóset, que sea legal el goce! ¡No
me llames criminal, la mota no hace mal! ¡Se ve, se siente, la mota
une gente! ¡La mota, legal, eleva la moral! ¡La cosa es sencilla,
yo quiero sin semilla! ¡La ley tiene un hueco, derechos al pacheco!"
Durante
la protesta se realizaron tres paradas informativas, en las que los organizadores
plantearon que para sostener el sistema prohibitivo, tal como existe actualmente,
las autoridades se han visto obligadas a proporcionar información
falseada, en el sentido de que las drogas ilegales son más peligrosas
que las permitidas. "Esto produce, por un lado, un problema de salud pública,
ya que los consumidores desinformados creen que la mariguana es más
adictiva y peligrosa que los antidepresivos y el alcohol, lo cual es una
falacia, y por otro lado permite que se se considere al consumidor de cannabis
un delincuente irresponsable de sus actos."
Más adelante también plantearon que el Estado
asume la madurez de la ciudadanía para conducir vehículos,
operar máquinas, desarrollar actividades peligrosas y, aún
más, para elegir a sus gobernantes; sin embargo, lo priva de las
decisiones sobre su propio cuerpo, contradiciendo principios constitucionales.
"De esa forma los consumidores de cannabis, que la usan de forma
responsable para fines lúdicos, creativos, medicinales o industriales,
son acusados de delitos contra la salud. La guerra contra una planta o
compuestos químicos es un absurdo, porque el consumidor termina
convirtiéndose en el enemigo y en el que paga el costo de la batalla."
Frente al Hemiciclo a Juárez se realizó
la última sesión de información. Los organizadores
se congratulaban. Si la primera marcha terminó abortada y la segunda
apenas reunió unos cientos de manifestantes, ésta superó
toda expectativa. No eran todos los que son, pero estaban más de
los esperados.
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