Diputados locales delinean una ruta legislativa para fortalecer los instrumentos fiscales en materia ambiental, que parte del principio quien contamina paga, ante la realidad en la Ciudad de México de la calidad del aire, que es el problema más apremiante, con 83.3 por ciento de los días de 2024 que superan los límites permitidos de PM 2.5 y 63 por ciento en el caso del ozono.
La Comisión de Hacienda del Congreso local aprobó por unanimidad el documento de investigación impuestos verdes herramientas fiscales para la mitigación del cambio climático y desarrollo sustentable, en el que se indica que la desigualdad ambiental se registra en Iztapalapa y Tláhuac, donde la incidencia de enfermedades respiratorias es 40 por ciento mayor que en otras zonas de la capital, sin que haya mecanismos fiscales diferenciados que corrijan dicha disparidad.
El estudio plantea cuatro ejes para una reforma fiscal ambiental efectiva, como tasas progresivas que disuadan la contaminación; fondo verde, con mecanismos de reinversión transparente; incentivos para una economía circular y compensaciones sociales para proteger a sectores vulnerables.
Según los legisladores, los llamados impuestos verdes emergen como una herramienta clave para corregir externalidades, proteger la salud pública y fomentar una economía circular a partir de un análisis técnico y comparativo con las experiencias internacionales como en Estocolmo, Suecia; Londres, Inglaterra, y Santiago de Chile, entre otros países.
En el documento se asegura que el sector transporte emerge como principal responsable de la contaminación, al contribuir con 88 por ciento de las emisiones de carbono y 55 por ciento de los compuestos orgánicos volátiles en la zona metropolitana.
“Paralelamente, la gestión de residuos muestra cifras alarmantes: 13 mil toneladas generadas diariamente y una tasa de reciclaje que no alcanza 4 por ciento, a pesar de la existencia de instrumentos como el impuesto a plásticos no reutilizables.
La Ciudad de México requiere una modernización urgente de su fiscalidad ambiental que permita alinearse con los estándares internacionales, atender sus crisis de calidad del aire y gestión de residuos, aprovechar las oportunidades de la economía circular y corregir las profundas desigualdades ambientales que afectan a sus habitantes, señala el documento.
Programas insuficientes
Para los diputados, existen programas de gestión ambiental como el Hoy no circula, la verificación vehicular y normas de calidad del aire más estrictas, pero su eficacia ha sido limitada y no ha logrado revertir la tendencia de incumplimiento crónico de las normas ambientales. Esto evidencia la necesidad de adoptar instrumentos económicos complementarios, entre ellos impuestos ecológicos como mecanismos para internalizar los costos sociales de la contaminación y generar incentivos para la transición hacia tecnologías limpias.
El estudio que realizó la Comisión de Hacienda insiste en que la contaminación genera externalidades negativas, deterioro de la salud pública, aumento del gasto médico, reducción de la productividad y pérdidas económicas.
En 2024, los niveles de ozono, PM10, PM2.5 y dióxido de azufre continuaron excediendo las normas sanitarias, especialmente en invierno, acentuados por fenómenos como la inversión térmica y el uso de pirotecnia.