Ciudad de México. Ante la falta de una legislación, algunos sindicatos y empresas se han anticipado a negociar en los contratos colectivos (CCT) la reducción de la jornada laboral de 48 a 40 horas. Sin embargo, esto no beneficia a toda la clase trabajadora y resultaría “discriminatorio” para quienes se emplean en las micro, pequeñas y medianas empresas (Mipymes), debido a que son centros de trabajo que carecen de una fuerza sindical.
Así lo señaló Gilberto Chávez Orozco, presidente de la Academia Mexicana de Derecho Procesal del Trabajo, quien indicó que en los CCT donde se ha logrado formalizar ese derecho, se demuestra que la productividad y el ingreso de los trabajadores no han disminuido.
“Son el punto de arranque y es el ejemplo de que esto (la reducción de la jornada laboral) sí puede operar. Pero no convendría dejarlos ahí, sino hacerlo como una disposición real de carácter obligatorio para todo centro de trabajo”, subrayó.
En el programa “Actualidades Sociolaborales” del Seminario de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social, el académico mencionó que al menos cinco iniciativas de reforma para reducir la jornada laboral se han presentado en el Congreso de la Unión, pero aún no hay un consenso sobre su operación y por ello continúan a discusión.
María Ascensión Morales, especialista en derecho laboral y organizadora del programa, coincidió en que dejar únicamente a la negociación colectiva ese beneficio, excluiría a otros sectores de trabajadores.
Explicó que los CCT habitualmente establecen cláusulas para mejorar las condiciones mínimas establecidas por la Ley, por lo que –consideró– que estos documentos deben aprovecharse para “reivindicar una serie de prestaciones” que pueden estar, incluso, por debajo de las 40 horas.
El presidente de la Academia Mexicana comentó que todas las propuestas legislativas apuntan a una reducción de la jornada diaria de 48 a 40 horas y los días laborables de seis a cinco por semana, con dos días de descanso.
Sin embargo, la principal disyuntiva es respecto a la entrada en vigor de la reforma, debido a que hay “cierto temor” porque el sector empresarial ha alegado que tendrían un impacto de alrededor de 17 por ciento más en el costo de su nómina, tras la puesta en marcha de otras reformas como la de vacaciones dignas, que duplicó el número de días, y el aumento al salario mínimo.
Por ello, consideró que la reducción de la jornada laboral debería ser gradual y con una periodicidad, porque hay Mipymes que no todas pueden soportar una aplicación “abrupta” de la reducción de días y horas laborables.
Chávez Orozco mencionó que México es el país de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) que más tiempo labora con 2 mil 137 horas anuales por trabajador.
En este sentido, destacó, de aprobarse la reforma, mientras los trabajadores tendrían beneficios como más tiempo para el descanso y la convivencia con la familia, también se toma en cuenta su salud emocional y física. En tanto que el sector patronal, tendría un incremento de la productividad.