Nueva York. Los capos narcotraficantes Rafael Caro Quintero y Vicente Carrillo Fuentes están programados para ser procesados en un tribunal federal de la ciudad de Nueva York el viernes, tras su sorpresivo traslado desde México.
El par formaba parte de 29 prisioneros mexicanos enviados el jueves a ocho ciudades en Estados Unidos.
Caro Quintero, el ex líder del Cártel de Guadalajara, fue el responsable del asesinato de un agente de la DEA de Estados Unidos en 1985 y había estado en la lista de los Diez Más Buscados del FBI. Carrillo Fuentes es un ex líder del Cártel de Juárez.
Ambos están programados para comparecer en un tribunal federal en Brooklyn, parte del Distrito Este de Nueva York, donde el jefe del Cártel de Sinaloa Joaquín El Chapo Guzmán fue procesado anteriormente.
La Casa Blanca, en un comunicado el viernes antes de las comparecencias, calificó a Caro Quintero como “uno de los capos narcotraficantes más malvados del mundo”.
“La administración Trump está declarando a estos matones como terroristas, porque eso es lo que son, y exigiendo justicia para el pueblo estadunidense”, dice el comunicado.
La entrega de prisioneros se produce mientras funcionarios mexicanos están en Washington tratando de disuadir al presidente Donald Trump de imponer aranceles del 25 por ciento a todas las importaciones mexicanas.
A cambio de retrasar los aranceles, Trump había insistido en que México tomara medidas enérgicas contra los carteles, la inmigración ilegal y la producción de fentanilo.
Entre los otros extraditados se encuentran miembros destacados de los seis grupos de crimen organizado mexicanos recientemente designados por la administración republicana como “organizaciones terroristas extranjeras”.
Incluyen líderes de cárteles, jefes de seguridad de ambas facciones del Cártel de Sinaloa, operativos financieros de cárteles y un hombre buscado en relación con el asesinato de un policía de Carolina del Norte en 2022.
Carrillo Fuentes es hermano del narcotraficante Amado Carrillo Fuentes, conocido como El Señor de los Cielos, quien murió en una cirugía plástica fallida en 1997.
Caro Quintero, por su parte, ha sido durante mucho tiempo uno de los principales objetivos de Estados Unidos para la extradición.
Había cumplido 28 años en una prisión mexicana, pero quedó en libertad después de que un tribunal anulara su condena de 40 años por el secuestro y asesinato en 1985 del agente de la Administración de Control de Drogas de Estados Unidos Enrique Kiki Camarena. El asesinato marcó un punto bajo en las relaciones entre Estados Unidos y México y fue un foco de la popular serie de Netflix Narcos: México.
Caro Quintero regresó al tráfico de drogas y desató sangrientas batallas territoriales en el estado fronterizo de Sonora, en el norte de México, hasta que fue arrestado por fuerzas mexicanas en 2022.
Estados Unidos, que en un momento ofreció una recompensa de 20 millones de dólares por la captura de Caro Quintero, inmediatamente solicitó su extradición.
Pero la solicitud permaneció en el limbo mientras el entonces presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador restringía severamente la cooperación de su país con Estados Unidos para protestar por las operaciones encubiertas de las fuerzas del orden estadunidenses contra funcionarios políticos y militares mexicanos.
Luego, en enero, un grupo sin fines de lucro que representa a la familia Camarena envió una carta a la administración Trump instándola a renovar la solicitud de extradición.