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Una reforma del Estado

30 de enero de 2024 00:06

En la década de 1970 la economía internacional se vino abajo y en los 90 los poderes iniciaron la instauración masiva del neoliberalismo. El mundo se volvió velocidad. Todo debía hacerse rápido, cada vez más rápido.

Entre más pronto, mejor. La celeridad se volvió valor altamente apreciado. En el mundo productivo la velocidad (intensidad del trabajo), si creciente, mejor que mejor: más rápido, más producto, mayor explotación, más plusvalor, mayores ganancias. Nuevas tecnologías, para mayor velocidad, más, más, sin parar en ninguna parte.

Insania total. Para qué más y más ganancias para los ricos (mientras arrasan el planeta). En tanto, el capitalismo, lejos de corregir sus problemas, los agrava. La desvergüenza de Occidente para aplastar con sevicia a los desheredados se despliega a la luz del día. Los superpoderes gobernantes del capitalismo se comportan ahora con cinismo total. Como nunca, se piensan poderes inexpugnables. Sin recato Netanyahu mata palestinos, mientras la Corte Internacional de Justicia (CIJ) aconseja a Israel: mátenlos, pero poco a poco, tengan cuidado de no cometer genocidio; en tanto, la CIJ investigará si el hecho está ocurriendo. Aun así, Israel espeta con los tanques encima de la población palestina: me estoy defendiendo. Lo mismo hace Biden. Le pide a Israel que no sea demasiado rudo, mientras le ha proveído 53 mil toneladas de bombas que han sido arrojadas sobre la población palestina.

En EU Trump está cerca de embolsarse la presidencia. Si este señor –con el Partido Republicano– logró penetrar más aún el Poder Judicial, puede dejar coagulados los juicios sobre los delitos que se le imputan. Con Trump el mundo vivirá otra pesadilla, que afectará de cerca a México. Y nuevas colisiones habrá en la operación del capitalismo internacional. Y más problemas con una migración suscitada por la falta de salidas a la vida de grandes números de personas.

Inseguridad pública y falta de empleo son intríngulis agudos generados por el capitalismo. Trump no se hará cargo en absoluto de esos problemas porque ni los entiende, ni le interesan. Trump representa una grave anomalía política que está en curso de convertirse en práctica normalizada: el manejo directo por el capital privado de los asuntos del Estado.

El capital es un ciego, desaforado, insaciable devorador de riqueza. Los capitales privados en general luchan por apropiarse la mayor parte posible del pastel anual de la riqueza generada.

Son ciegos porque están impedidos de ver que la conducta combinada de todos ellos devoraría en un santiamén a la gallina de los huevos de oro: el propio sistema capitalista. Ello no ha sucedido porque el sistema produjo el modo de atemperar los apetitos salvajes, mediando entre los capitalistas y entre ellos y las clases explotadas. Han sido cada vez más complejas las instituciones legales y administrativas que en conjunto construyen al Estado. Pero si éste cae en manos privadas, es claro que el capital operaría contra sí mismo y contra los de abajo. Es una anomalía, pero puede ser normalizada con el tiempo.

Es también una anomalía en México que empresas privadas desarrollen artimañas vesánicas para atentar contra el SAT. La devolución de impuestos pagados, ¡con altos intereses!, es una forma perversa de obtener ganancias sin producir nada. Es de fondo un robo a la sociedad, a los de abajo y a los de arriba que no cometen estos fraudes, y todo a través de canales legales. Una anomalía de las instituciones que debe ser corregida a la brevedad. Mientras esos canales existan, los empresarios ladrones persistirán con todo su empeño en el atraco.

El segundo piso que Morena quiere echar a la 4T no va en caballo de hacienda. El mundo se complica más y más.

En México las derechas están cerrando filas contra la 4T. Las peores asechanzas provienen de la provocación continua de EU a China. EU le hace la guerra permanente en el campo económico, en el de la tecnología, y en el campo militar en el espacio mismo del mar que rodea a ese país asiático. Las amenazas se vuelven hechos. Los gobiernos casi por definición se ocupan del mar de los problemas de corto plazo; pero siempre es necesario un plan frente a contingencias previsibles, como el probable arribo de Trump al Ejecutivo de EU. Habrá difíciles controversias. En México, además, las derechas alistan sus fierros para descarrilar la elección. El capital privado debería abrir los ojos y decidir su postura con base en lo que objetivamente ha sido el presente gobierno.

Los mexicanos tienen que buscar mejorar sustantivamente las armas del árbitro. Me refiero al Estado mexicano. No puede haber economía productiva para nadie, con un país instalado en la injusticia social. En la coyuntura que vive el país, es necesario cambiar de raíz al Poder Judicial: no está enterado de que es un poder del Estado, no un poder de los privados. El poder del Estado debe crecer para cumplir su cometido. No lo ha cumplido bajo la pauta neoliberal. Una reforma del Estado es imprescindible.



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