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Bailan dinosaurios al ritmo de rock en el Museo Tamayo

Esculturas de bronce forman parte de la muestra de Raphaela Vogel sobre música y literatura

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No tengo preguntas, sólo respuestas es la primera exposición de Raphaela Vogel en México, la cual entrelaza pinturas, estatuas, sonido y video.Foto Germán Canseco
 
Periódico La Jornada
Jueves 3 de abril de 2025, p. 5

La artista alemana Raphaela Vogel puso a bailar a cinco dinosaurios en forma de esculturas de bronce para la exposición No tengo preguntas, sólo respuestas, la cual se inauguró ayer en el Museo Tamayo Arte Contemporáneo.

Entre sonidos de trenes y la canción 96 Tears, de la banda de rock Question Mark & The Mysterians, los animales prehistóricos circundan un signo de interrogación que cuelga del techo. Con referencias a personajes mexicanos, algunos de ellos que migraron a Estados Unidos, cuestiona y crítica a través de una investigación sobre música y literatura.

La muestra de Vogel, en su primera exposición en México, consiste en obras recientes reunidas en una instalación que entrelaza pintura, escultura, sonido y video. Está integrada por piezas de bronce, así como cinco pinturas de óleo sobre cuero de animal y dos esculturas más de esqueletos de dinosaurios que sostienen una guitarra y un acordeón.

El conjunto realizado específicamente para esta exhibición trata de integrarse con la arquitectura del patio del museo, entre los juegos volumétricos de los muros, las escaleras y la luz del edificio. En una sala contigua se proyecta un video frente a una pieza hecha con fragmentos de máquinas para arar la tierra.

Desde que Raphaela Vogel se graduó de la Academia de Bellas Artes trabajó con el motivo de un dinosaurio. Así que ahora quería desarrollar la idea con estos animales bailando alrededor de un signo de interrogación, el cual conjunta las reflexiones de Vogel con los hallazgos en la historia de la música.

Relató que Rudy Martínez, peculiar vocalista de Question Mark & The Mysterians, dijo alguna vez que estaba bailando con dinosaurios. La canción 96 Tears de 1966, con pegajoso sonido de teclado eléctrico, fue la más famosa de la banda mexicano-estadunidense de garaje rock, que alcanzó el número uno en la lista Bilboard en Estados Unidos.

La instalación insinúa las conexiones conceptuales entre la trayectoria musical de Vogel y su práctica, donde convergen ideas de una investigación intensiva en arte, música y poesía, adelanta el museo en la sinopsis de la exposición en su página oficial.

Perturbador y fantástico

Raphaela Vogel (Nuremberg, 1988) mezcla en su trabajo escultura, sonido y video. Juega con diversos medios y materiales para generar energía y tensión, encontrando armonías insólitas entre imágenes originales aparentemente dispares. A través de sus obras, transporta al espectador a territorios perturbadores y fantásticos, define la galería Petzel a la artista, que actualmente reside en Berlín.

En conferencia de prensa, Vogel conversó sobre algunos detalles de su primera exposición en nuestro país. Por ejemplo, el hecho de que el traslado de una escultura de gran dimensión es muy problemático, por lo que cortó los moldes en pedazos, los envío a México y aquí elaboró las piezas de bronce. Se trató de un proceso más largo de lo que acostumbra, el cual empezó hace año y medio.

El sonido es parte importante de la instalación, para la que recolectó audios de maquinarias de vapor alrededor de todo el mundo, así como de músicos intentando imitar el sonido de una máquina de vapor con sus instrumentos y también la canción de rock punk, explicó en la cita con la prensa, donde estuvo acompañada por Andrea Torreblanca, directora del Museo Tamayo, y la curadora Lena Solà Nogué.

Esta última consideró que No tengo preguntas… atraviesa las preocupaciones y tensiones sobre cómo se debe producir arte en el mundo contemporáneo y dentro de su sistema, en el que se entremezclan muchísimas preocupaciones éticas y estéticas para conseguir un resultado.

La inauguración ayer por la tarde incluyó el performance Signo de exclamación, junto con el músico Daniel Roth y la poeta Juliana Liebert, en colaboración con el Instituto Goethe. La escultura musical performática, como lo define Vogel, incorpora referencias a la literatura, la poesía y las alusiones al punk que atraviesan la narrativa de la exposición.

La muestra No tengo preguntas, sólo respuestas, de Raphaela Vogel, concluye el 6 de julio en el Museo Tamayo Arte Contemporáneo (Paseo de la Reforma 51, Bosque de Chapultepec).