Viernes 28 de febrero de 2025, p. 4
Saltillo, Coah., Por más de 10 años, Coahuila fue escenario de una de las etapas más violentas en la historia del crimen organizado en México. Los Zetas, agrupación delictiva que nació como brazo armado del cártel del Golfo, dominó la región infiltrando instituciones y sembrando terror en municipios enteros.
Desde su llegada en 2003, Los Zetas convirtieron a Coahuila en campo de batalla. La ruptura con el cártel del Golfo en 2007 desató una guerra contra otros criminales, en particular con el cártel de Sinaloa, lo que dejó una estela de ejecuciones, desapariciones y una escalada de secuestros y extorsiones que paralizó a comunidades completas.
Uno de los episodios más sangrientos fue en marzo de 2011, cuando Los Zetas arrasaron el municipio de Allende, norte del estado. Como venganza por una supuesta traición, pistoleros incendiaron casas, ejecutaron a familias enteras y desaparecieron a 300 personas, según estimaciones no oficiales.
Fuga de reos
En septiembre de 2012, el terror alcanzó al Centro de Reinserción Social de Piedras Negras, de donde huyeron 132 reos con la complicidad de autoridades. La mayoría de los fugados eran zetas, quienes reforzaron el control del grupo en la región.
El golpe más contundente contra la estructura delincuencial fue en octubre de 2012, dado que la Marina abatió a Heriberto Lazcano en Progreso, municipio de 700 habitantes en el centro-norte del estado. Pistoleros llegaron a la funeraria donde lo velaban y se llevaron el cadáver.