Llevar nuestro modelo a India o Sudáfrica es algo que nunca imaginamos
Uno viene a EU a trabajar, no a que le falten al respeto, señala Lucas Benitez, cofundador de la coalición que impulsó el Programa de Comida Justa
Miércoles 26 de febrero de 2025, p. 21
Immokalee. Lucas Benitez, cofundador de la Coalición de Trabajadores de Immokalee, organización de derechos humanos que durante más de 30 años ha transformado los campos de este país, degusta unos chilaquiles con huevo y cecina mientras cuenta un poco de su historia y su visión a La Jornada.
Salió de su natal Tierra Caliente, en Guerrero, y fue viaje directo de México a Immokalee, esa fue la primera tierra que pisé aquí
. Resume: nacido y medio criado en México y malcriado aquí en Estados Unidos
.
Pero ¿cómo sabías que existía este lugar? Como todos los migrantes: por familia, por parte de mi madre hay gente que ya lleva aquí 50 años
. Y señala: uno viene preparado para trabajar duro, pero no para que le falten al respeto. Mi madre me enseñó eso, que primero que nada, necesitas tener respeto en tu lugar de trabajo
, indicando que aquí las condiciones para los jornaleros no eran dignas; de hecho, eran abusivas y en algunos lugares con condiciones de esclavitud. Entonces, de ahí básicamente fue que empezamos con la idea de tratar de buscar una solución, de ver de qué manera cambiar esta situación
.
Enfatiza: “nosotros no somos organizadores. Yo, ni mi vida la tengo organizada, con qué voy a organizar a alguien más. Nosotros somos animadores… estamos animando a los trabajadores a que ellos mismos hagan el trabajo de defender sus derechos. Nosotros les estamos dando las herramientas. No les estamos diciendo: así deben de estar organizados, así debe de ser la cosa. No, esto (los derechos bajo el Programa de Comida Justa) es lo que hay, úsenlo. O sea, estás abriendo la puerta a que hagan ellos el cambio también. Que eso está dentro de ellos”.
Continúa: “lo que empezamos a ver es que la gente venía con una maleta cargada de experiencias de organizaciones comunitarias, de formar cooperativas y cosas parecidas en Guatemala, en Haití, al sur de México. Es más, yo recuerdo que aquí nosotros fuimos los primeros fuera del estado que nos enteramos que iba a surgir un movimiento en Chiapas por los chiapanecos que estaban aquí, que decían: ‘va a salir algo, algo va a tronar, algo bien grande’, y de repente salen los zapatistas… Y ellos –como otros– ya venían con esa maleta cargada de experiencia, que cuando empezamos a juntarnos, lo que fue es darle la oportunidad a toda esa gente de desempacar lo que ya traían”.
Pero, ¿cómo empezaron? Benítez resume: comenzamos a concientizar a la comunidad, eso nos llevó a crear el compromiso para que en 1995 se pudiera hacer la primera huelga general aquí
.
De ahí se desarrolló un movimiento encabezado por jornaleros inmigrantes que sigue transformando el campo estadunidense. El Programa de Comida Justa de la CIW ahora es empleado no sólo por la gran mayoría de los cultivadores de tomate en Florida, sino que ha sido implementado en unos 20 estados, incluida la industria del maíz en Colorado, en el durazno y los tulipanes en Georgia y una réplica exacta con los trabajadores en las lecherías de Vermont que suministran a los helados de Ben & Jerry’s.
Al preguntarle si las cosas aquí han cambiado con Trump, Benitez comenta que “hay miedo, pero no estamos en pánico, vamos con cautela, pero lo que simplemente estamos viendo es que cada día sale algo nuevo con este señor. No podemos saber de qué manera vamos a responder a algo que no sabemos que va a salir mañana… Seguimos haciendo nuestro trabajo, tenemos que seguir educando a los trabajadores sobre sus derechos”.
La primera canción
La voz de la CIW, desde hace unos 21 años, se puede escuchar aquí y por el mundo a través de la comunitaria Radio Conciencia que, cuenta Benitez, nació como un programa de media hora en una trasmisora comercial –el dueño era inmigrante– y que después se amplió a una hora por su éxito al llegar a tener una audiencia de 100 mil en cinco condados. Pero el dueño murió, y entonces, cuenta, se buscó una licencia para una radio comunitaria propia, y con base en donativos y trabajo conjunto se logró obtener el equipo, instalar la antena y armar el sitio de Internet. “Y recuerdo bien que a las 7 de la noche, ya con todo vamos a lanzar la radio. Y la primera canción que pusimos fue Tres veces mojado, de Los Tigres del Norte”.
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Señala que, además de música y noticias, la radio tiene un papel importante para enviar mensajes a la comunidad, por ejemplo, ahorita con todo lo que está pasando, de la migra y todo. Ajá, de decir un cómo: Bueno, señores, cuídense mucho, porque por acá al lado nos acabamos de informar que la policía está haciendo su trabajo, así que si no tienen que salir, no salgan. Pero como es un formato de música, mi programa en sí también es de 8 a 10, es cuando la gente está trabajando, no quiere estar escuchando bla bla bla bla bla bla bla bla, lo que quieren es escuchar música
. O sea, Benítez revela otro gran talento secreto: diyéi. Para escucharlo y las otras voces del CIW: https://ciw-online.org/latuya1077/
“Hace 30... 33 años, si alguien me hubiera dicho que íbamos a estar en Sudáfrica entrenando trabajadores, que iba a estar yo en medio del mar, en el sur de Chile, en el fin del mundo, donde viven los que se dedican a la crianza de salmón, hubiera dicho: están locos, si aquí tenemos tanto qué hacer, cómo vamos a salir.
Aquí está la fórmula, adáptenla a su realidad
“Como yo siempre lo digo, esta vacuna que desarrollamos aquí se ha expandido por otros lados y otros grupos han visto que es tan efectiva que otros la quieren… eso es lo más bonito. Que simple y sencillamente nosotros no tenemos que estar ahí al 100 por ciento, como por ejemplo en la industria textil de Sudáfrica o Lesoto, con trabajadores de India en la industria del azúcar, mucha de la cual viene a parar a Coca-Cola… esos labriegos también han venido aquí para aprender del acuerdo y quieren ponerlo en práctica allá... Qué bonito que nosotros podamos decirles: aquí está la fórmula de esta medicina y ustedes pueden adaptarla a sus realidades en India”. Menciona que se está trabajando sobre la implementación del programa con pescadores en Escocia.
Es algo que no nos esperábamos, pero nos está dando mucha satisfacción ver que esto está beneficiando a muchos más trabajadores y que nace de una comunidad tan pobre como nosotros, de una comunidad completamente pobre como ustedes lo pueden ver.
Cuenta sobre la vida en este pequeño pueblo agrario donde todos se saludan y que se ha vuelto, sin que él lo dijera, una capital de lucha nacional e internacional encabezada por inmigrantes mexicanos, centroamericanos y caribeños quienes –junto con sus aliados estudiantiles, religiosos, académicos, artistas y más, a nivel nacional– están transformando y democratizando al país más poderoso del planeta.
Entonces, no ha sido fácil, pero tampoco ha sido imposible
, concluye mientras acaba sus chilaquiles preparados por la chef Verónica Ramirez en su restaurante Mr Taco, el mejor de la región.