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Presentan Casas vacías, adaptación teatral de la novela de Brenda Navarro

La puesta en escena, como la obra narrativa, trata la maternidad desde una mirada dura y dolorosa

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▲ La productora Berenice González, la actriz Mariana Villegas, la directora Mariana Giménez, la productora Irene Azuela y la actriz Paula Watson, de la obra que se estrenará el viernes en el Foro Shakespeare.Foto cortesía de la producción
 
Periódico La Jornada
Miércoles 26 de febrero de 2025, p. 3

La maternidad es el tema central de Casas vacías, obra de teatro dirigida por Mariana Giménez Videla que debutará en el Foro Shakespeare el viernes. Basada en la novela homónima de Brenda Navarro (Ciudad de México, 1982), publicada en 2019 por Sexto Piso, esta puesta en escena ofrece una mirada nada tradicional, incluso dura y dolorosa, porque habla también de la no maternidad; todas las aristas de ser mujer.

Respecto a la concepción, las cosas suelen colocarse en dos formas: blanco y negro, mientras que en medio luego no hay nada, señaló Giménez Videla en conferencia de prensa. Sin embargo, hay mandatos impuestos por la sociedad, un montón de lugares oscuros también, cosas de las que no se hablan. La maternidad es, por lo general, una experiencia única, cada mujer la vive de una manera diferente. Pero, qué pasa cuando una madre pierde a un hijo, porque desaparece en un parque de juegos, para ser criado por otra mamá como suyo.

En vista de que el teatro es el terreno de lo imposible, podemos inventar mundos que imaginamos, siguió Giménez Videla. Una puesta en escena, además, es una construcción, entonces pueden ocurrir cosas con las dos actrices que no pasan en la novela. Es decir que ambas madres se encuentran y, a partir de poner el cuerpo, hay una intimidad y una interacción que en la novela no se da. Eso era una de las ilusiones de montar la obra, indicó Irene Azuela, productora junto con Berenice González.

El proyecto surgió a raíz de la lectura de la novela por parte de las productoras. Leer el texto de Brenda fue enfrentarme a una cantidad de preguntas que me movieron todo por dentro. Preguntas que tienen que ver con estos esquemas únicos que de pronto pensamos que tenemos que seguir como mujeres. Si la literatura da voz a estos personajes y a las historias, el teatro lo que hace es poner el cuerpo, puntualizó Azuela.

Un lugar incómodo y necesario

Las productoras enviaron la novela a Giménez Videla quien tardó mucho tiempo en respondernos, porque decía que estaba tan dura que no podía terminarla. Finalmente aceptó montarla. La directora escénica reconoció que le costó trabajo leerla porque “parte de un lugar incómodo y necesario. Es urgente lo que Casas vacías viene a decir”.

Los dos únicos papeles están a cargo de las actrices Paula Watson y Mariana Villegas. En la novela hay un montón de personajes que no aparecen como tal, aunque están estos ecos que todo el tiempo interactúan para que esta maquinaria se eche a andar, advirtió Giménez Videla. Estas madres tampoco tienen nombres porque representan a todas las mujeres. Humberto Pérez Mortera hizo la adaptación para teatro.

Paula Watson interpreta a la madre biológica, a quien le cuesta trabajo ejercer su maternidad y luego pierde a su hijo. Para la actriz, ésta es una obra de mucho riesgo, no sólo por las preguntas que hace, sino por lo que proponemos en el manejo parcial y de relación; por ejemplo, qué es ser hija. Se trata de una experiencia muy sensorial, muy emotiva. Es una novela; sin embargo, al mismo tiempo generamos universos que no obedecen sólo a la palabra, sino al cuerpo y su posibilidad de relacionarse. Lo que me gusta de este texto es que no quiere resolver nada, sino que abre todas las posibilidades para que el espectador se refleje sobre el tema.

La madre no biológica está a cargo de Mariana Villegas: En muchos momentos me identifico con ella casi como una calca de la vida, aunque en otros me atormenta pensar que el mandato de ser mujer puede llegar a lugares violentísimos e incomprensibles. La obra de teatro es muy fiel a la sensación que provoca la novela.

Watson retomó: Mi personaje también cumple un mandato desde la infancia de ser mujer, casarse, estar en su casa, etcétera. El papel me gusta porque es bastante incómodo. Tiene que ver un poco con lo amoral en el sentido de qué pasa si no deseas ser madre, pero lo eres. La desaparición del hijo la sume en una absoluta tristeza y abulia.

Casas vacías tendrá una temporada desde este viernes y hasta el 13 de abril en el Foro Shakespeare (Zamora 7, colonia Condesa), con una duración de 100 minutos; las funciones serán viernes a las 20:30 horas; sábados a las 18 y 20:30 horas, y domingos a las 18 horas.