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La nostalgia por México vive en el mosaico cultural de Los Ángeles

La ciudad de más contraste social y progresista de EU // En la política, poblaciones migrantes sostuvieron el triunfo de la primera alcaldesa afrodescendiente, Karen Bass

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▲ En Los Ángeles conviven estampas de la cultura popular de América Latina, especialmente mexicana, con el lujo exorbitante.Foto La Jornada
Corresponsales
Periódico La Jornada
Sábado 10 de junio de 2023, p. 19

Los Ángeles., Los Ángeles es, dicen sus sabios, la ciudad con los extremos sociales y económicos más grandes de Estados Unidos, donde viven juntos la industria de la ilusión que fabrica mitos y verdades, con una de las poblaciones sin casa más grandes, parque y playa, junto al lujo mundial exhibido en Rodeo Drive en Beverly Hills, con paros laborales desde estibadores a guionistas y actores de Hollywood, todo en una metrópolis infinita que es la ciudad mexicana más grande de este país.

En la segunda ciudad más grande del país –decorada con palmeras que ni son de aquí, con su población latina (casi la mitad de la población del condado de Los Ángeles), coreana, china, japonesa, filipina, afroestadunidense y blanca–, se acaba de elegir a la primera mujer alcalde en su historia, Karen Bass, una progresista afroestadunidense quien triunfó sobre un magnate de bienes raíces que invirtió 100 millones de dólares de su propia fortuna para intentar comprar la alcaldía, convirtiendo esa contienda municipal en la más cara de la historia del país.

Bass conquistó el puesto mediante la movilización popular encabezada por los sindicatos, organizaciones comunitarias latinas, asiáticas y afroestadunidenses y el resto del mosaico demográfico, y otras agrupaciones de bases populares. Bass, veterana activista política tanto en luchas nacionales como en la solidaridad global, ex diputada federal y ex presidenta del Congreso de este estado, es ahora parte de una creciente nueva ola de progresistas que estará ocupando puesto a escala municipal, estatal y federal.

También están presentes causas y activistas históricos en un país que padece amnesia histórica. Estos días en el puerto más grande delpaís, el sindicato izquierdista de estibadores ILWU realizó paros de 24 horas como parte de negociaciones para un nuevo contrato colectivo en la costa oeste del país. Es el mismo gremio que ha sido clave en luchas progresistas dentro y fuera del país, el que durante la intervención estadunidense en las guerras de Centroamérica se rehusó a cargar armas en buques destinados a las dictaduras de esa región. La avenida principal frente a las enormes grúas que cargan barcos en el puerto de Long Beach lleva el nombre de Harry Bridges, el legendario líder progresista del sindicato, quien fue un inmigrante australiano.

Mientras, sigue la huelga de guionistas de películas y televisión, y esta semana el gremio de los actores de esa industria autorizó una huelga si es necesario en sus negociaciones con los patrones.

En varias partes de la ciudad hay otros ecos de la historia de esta metrópolis y la región. César Chávez es otra avenida que cruza la historia de estos asentamientos, y por muchas partes está presente el ayer de los migrantes en una ciudad que nace en español.

En la Plaza Olvera se conmemora en vivo el viejo México que reaparece aquí, con una estatua de Antonio Aguilar a caballo, máscaras de lucha libre, y comida y dulces mexicanos y al lado un mural de Siqueiros de 1932 que poco después de ser pintado se intentó borrar con una capa de pintura blanca y todavía se puede ver rastros de la gran imagen.

En Lynwood, uno de los infinitos suburbios que forman parte de esta metrópolis, hay una réplica del Monumento del Ángel de la Independencia en una glorieta frente a la llanada Plaza México, una ex tienda departamental que pretende ser un ayuntamiento dentro del cual hay un mercado repleto con símbolos como serpientes emplumadas y una estatua de Pancho Villa, entre otras, donde ofrecen productos mexicanos y latinos. Pero los dueños de este centro comercial son empresarios coreanos, los hermano Chae, que vieron un buen negocio en la nostalgia.

Hay historias enterradas, incluyendo la masiva deportación de braceros mexicanos desde esta ciudad en vagones de ganado en los años 40, y también la orden de ingresar a campos de concentración a japoneses americanos en esta ciudad y otras en California durante la Segunda Guerra Mundial.

Y si algo es emblemático de Los Ángeles, más allá del famoso anuncio de Hollywood sobre una colina, la playa dizque bohemia de Venice Beach, los surfistas, las mansiones de las estrellas y más, son los freeways –una ciudad comunicada por autopistas que son el monumento nacional a la cultura del automóvil.

Queda claro que una buena parte del día para todo angelino se vive dentro de un coche, y que sin un vehículo uno no es nadie. Y hay una industria que nace de las autopistas: a lo largo de muchas es notable los incesantes espectaculares ofreciendo servicios de abogados especializados en accidentes de autos, en inglés y en español.

Tal vez para aguantar este paraíso del tráfico, palmeras e ilusiones, y todo lo que está detrás, se ofrecen decenas de variedades de mariguana y productos asociados en los nuevos comercios de cannabis legal. Así, mientras continúa la llamada guerra contra las drogas no tan lejos de aquí, en México, uno puede escoger qué tipo de efecto mariguanero desea –si para estar más alerta y atento o todo lo contrario, o algo en medio. El menú de por lo menos 40 variedades agota la paciencia, y la lentitud del servicio no ayuda. Pero dicen que el Sativa a 60 dólares por un pequeño frasco es uno de los mejores. Eso sí, si uno quiere fumar un cigarro está casi prohibido. Hasta el guardia en la tienda de mota pidió a un periodista alejarse de la puerta para fumar tabaco. Yoga en la playa, imágenes de El Che y de Buda, tacos combinados con platillos asiáticos híbridos, mezcales y sake, chapulines en un restaurante en medio de Koreatown, luchas recientes pero históricas de los limpiadores de edificios, de la marcha más grande del 1º de mayo en la historia de Estados Unidos encabezada por inmigrantes en 2006, escenas añejas que recuerdan los ritmos y letra de grupos angelinos como The Doors y los Beach Boys, mezclado con Tigres del Norte y hip-hop, todo en la ciudad y estado más progresista del país.