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La otra mujer del peronismo
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a mayor tragedia minera de América Latina (19 de junio de 1945, 355 muertos) tuvo lugar en El Teniente, la legendaria mina de cobre chileno que era propiedad de la estadunidense Braden Copper Company.

El desastre pegó fuerte en América Latina. Días después, la ciudad de Buenos Aires fue empapelada con carteles del Ministerio de Trabajo, invitando a un acto de solidaridad con los mineros y en repudio al embajador de Washington en Argentina, Spruille Braden, dueño de la mina chilena.

Braden llevaba apenas dos de los cuatro meses escasos de su misión en Buenos Aires (mayo/septiembre de 1945). Aunque suficiente para que los partidos del arco ideológico antipopular y antinacional (conservadores, socialistas, liberales, comunistas) lo erigieran en líder de la oposición democrática.

El mitin fue autorizado por el entonces coronel Juan Domingo Perón (vicepresidente y ministro de Guerra y de Trabajo del gobierno militar dirigido por el general Edelmiro Farrell), encargando su organización a la poetisa uruguaya Blanca Luz Brum (1905-85), jefa de Prensa y Difusión del Ministerio de Trabajo.

En Perú, Blanca Luz había colaborado con José Carlos Mariátegui; en México militó en favor de la causa antimperialista de Víctor Raúl Haya de la Torre y Augusto César Sandino; fue amiga de la fotógrafa Tina Modotti; enemiga de la pintora Frida Kahlo, y en 1936 se unió en Chile al Frente Popular.

Ahora bien: ¿en qué momento el impetuoso coronel que seducía pueblos, cruzó sus ojos de viudo en pena con los de la no menos seductora Blanca Luz? Según el historiador uruguayo Hugo Achugar, la relación empezó tras el golpe militar argentino de junio de 1943, cuando hallándose ella de paso en Montevideo, le propuso a su amigo y futuro presidente de Uruguay Eduardo Víctor Haedo (1961-62), que la pusiera en contacto con Perón para entrevistarlo ( Falsas memorias, Ed. Trilce, Caracas 2012, p. 143).

Tras la entrevista, Perón la invitó a dar un paseo en su yate por el río Luján. Otro día, coronel; en otra oportunidad, respondió. Con excepción de las revistas del corazón, ningún historiador encontró nada para alimentar a las fieras. Pero a mediados de noviembre de 1943, el coronel le pidió que fuera jefa de Prensa y Propaganda de su proyecto. Blanca Luz pegó un grito de felicidad y 48 horas después tuvo sus oficinas en la Casa Rosada, convirtiéndose en piedra angular de las leyes, proyectos, discursos y conferencias de Perón.

Quizá, intuyó, aquel coronel podía resultar más racional que su segundo esposo, el coronelazo David Alfaro Siqueiros, el más famoso de sus cónyuges. Por su lado, Perón había prestado suma atención a su experiencia con los presidentes de Chile Pedro Aguirre Cerda (1938-41) y Juan Antonio Ríos (1942-46), impulsores de la industrialización y el seguro social en el país andino. Planes y programas que el protoperonismo empezaba a concretar en Argentina: Estatuto del Peón rural, pago de los días feriados, vacaciones obreras, ley de alquileres, aguinaldo, etcétera.

Sin embargo, en febrero de 1944, un ciclón femenino de 24 años (con menor carga intelectual, pero más arrollador), entró en acción. Blanca Luz no soportó que Evita le clavara la mirada, tratándola con frialdad. Así pues, hizo las maletas, y se regresó a Chile. Pero en julio de 1945, Perón la llamó para que participara en el acto en homenaje a los mineros de El Teniente.

En la biografía novelada Falsas memorias, Achugar cuenta que Blanca Luz envió a imprimir volantes que denunciaban las condiciones de trabajo inhumanas en las minas chilenas, al tiempo de repudiar la intervención del embajador gringo en la política argentina. Uno de los volantes mostraba a un cerdo que decía Yo soy Braden. Otros, Al Capone en Buenos Aires. En vísperas, los organizadoras del mitin soltaron cerdos en pleno centro de la ciudad, cuyos lomos llevaban escrito Braden. Los cerdos eran corridos y vitupereados, y al acto asistieron más de un millar de personas.

Perón y Evita celebraron la creatividad y arenga de Blanca Luz: “Hoy, compañeros, es fecha patria en mi Uruguay natal [18 de julio], pero los uruguayos, igual que los argentinos, al igual que toda nuestra indoafro-América, llora la masacre de los mineros chilenos a manos del imperialismo norteamericano…”, etcétera ( ibidem, Achugar).

Junto con los sindicatos obreros, ambas mujeres tuvieron una participación decisiva en la histórica jornada popular del 17 de octubre de 1945. De hecho, a Blanca Luz se le atribuye la invención del mítico lema Braden o Perón, que en febrero de 1946 le dio la victoria electoral al peronismo. Luego, desapareció del escenario. Evita era too much para ella. Satanizada por las derechas, ninguneada por las izquierdas, Blanca Luz viró al anticomunismo militante y fue condecorada por Pinochet. Una veleidad que sólo se perdona si el galardonado se llama Jorge Luis Borges.

Blanca Luz pasó sus últimos años escribiendo y pintando en una minúscula y paradisiaca isla del Pacífico chileno, donde Daniel Defoe dio vida a Robinson Crusoe.