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Con discotecas cerradas y sin diyéis, la fiestera isla de Ibiza tristea durante la cuarentena
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▲ Turistas en una casi desierta calle del municipio San Antonio Abad, Ibiza.Foto Afp
 
Periódico La Jornada
Martes 4 de agosto de 2020, p. 8

Ibiza. Privado de 6 mil juerguistas y noches de insomnio, el club Hï Ibiza parece convertido en un simple y enorme hangar oscuro y silencioso. La isla española, que normalmente acoge a los dj más famosos del mundo, este verano no puede bailar a causa de la pandemia.

Las autoridades regionales de Islas Baleares solamente autorizaron la apertura de pequeñas discotecas, cuya capacidad no exceda 300 personas, aunque solamente para beber unas copas y sin derecho a bailar en la pista.

Las enormes discotecas, que hacen famosa a Ibiza, se quedaron sin temporada.

Estas medidas, sin embargo, no son rechazadas por el sector, que tiene claro que los estándares de distanciamiento social impuestos por la pandemia impiden cualquier fiesta. Cuando gritamos, la saliva puede llegar hasta dos metros. ¿Quién mantendrá esa distancia en un club nocturno?, pregunta José Luis Benítez, gerente de la asociación Ocio de Ibiza, represente del sector nocturno en la isla.

En Mallorca, la más grande de las Baleares, una asociación de profesionales pensó colocar marcas en el suelo, donde la gente se limitaría a bailar aislada. Pero, ¿cómo haces si una persona te gusta?

El impacto económico no tiene precedente para este sector, que representa más de 35 por ciento del PIB de la isla y genera centenares de millones de euros por año, señala Benítez.

Los dueños de las discotecas y clubes nocturnos se resignan y prefieren renunciar a la temporada y evitar riesgos. Debo ser responsable, subraya Yann Pissenem, francés copropietario de Hï Ibiza, uno de los locales más grandes.

Puedes intentar abrir para ganar un poco, agrega Benítez, en referencia a algunos clubes que han desafiado la prohibición, pero te obligará a cerrar todo, a tener problemas si hay una fuente de contaminación, y el próximo año la marca Ibiza quedaría manchada porque habría muchos contagios, destaca.

Este parón de la vida nocturna es palpable en toda la isla. En las playas, los vendedores ambulantes de entradas para clubes nocturnos han dejado lugar a los de helados y bebidas, con familias como clientela, en tanto junto a las carreteras, grandes carteles publicitarios aún anuncian noches con dj de fama mundial, que habían sido instalados antes de la pandemia.

En el puerto ibicenco, solamente está abierta la tienda de souvenirs de la legendaria discoteca Pachá. Esto desconcierta a los turistas que llegan a la isla desde la apertura de las fronteras, a fines de junio. Es nuestro primer viaje a Ibiza y pensábamos que habría fiestas, aunque el virus todavía está presente aquí, por lo que estamos un poco desilusionados, lamenta Mirkan Unvar, de 19 años, quien llegó procedente de Fráncfort.