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Nosotros ya no somos los mismos

Trastornan sólo unos premios cuando hay miles de héroes médicos // INEsco affaire // Chaneca, pitonisa de la buenaventura

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▲ Sicólogos visitan a enfermos de Covid-19 en el Hospital Juárez.Foto Marco Peláez
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a idea central expuesta en la pasada columneta era simple y sencilla: tenemos que, dentro de las angustias, el caos, el desorden y el miedo en que la pandemia nos tiene aherrojados, comenzar a pensar que, si sobrevivimos, lo haremos con una deuda innegable frente a los que dieron unos pasitos más allá de la marca que señala el límite del deber y se adentraron a ese terreno poco hoyado que es el del comportamiento heroico. La muy justificada reacción, ante los cientos de mexicanos que, al costo de salud y vida están (sin beneficios personales concretos) día y noche velando por la vida y salud de sus semejantes (nosotros), provoca una emoción de profunda gratitud y una muy mexicana gana de gritar: “¡hermano, te debo una! Y lo cierto es que sólo los muy canallas se niegan a cumplir este compromiso, aunque ninguna prueba haya que lo respalde.

En estas disquisiciones andaba ayer por la noche cuando al contestar mi móvil, escuché: ¡Ortiz! ¡Ortiz! Por fortuna, no funcionó el reflejo condicionado, conocido como PP y P (padre posesivo y paranoico), y pronto me di cuenta de que no se trataba de una llamada SOS ni tampoco de un ¡ mayday, mayday!, sino de una exclamación más bien festiva de algo que le urgía a mi hija #2 comunicarme: ¡Pronto!, pon la televisión en la conferencia vespertina del doctor Lopez-Gatell; están haciendo mención a los homenajes y reconocimientos que deben rendirse a los miles de mexicanos que están en el frente del Covid-19, primera línea de fuego.

En su participación, Zoé Robledo, director del Seguro Social, hizo referencia a la muy merecida repartición de reconocimientos, honores y recompensas que el gobierno ha pensado hacer en favor de quienes llevan meses jugándose su pellejo. Pienso que por esta ocasión se equivocan y que, contrario al doctor IQ Jaime Marrón, en la radio de 1953, no le atinan ni arriba a su izquierda ni abajo a su derecha y confunden peras con manzanas y hacen una compota que ni siquiera tiene el menor sabor a equidad.

Seleccionan algunas eminencias médicas y las mezclan con profesionistas de comprobada entrega a la ardua tarea cotidiana. De ellos, 58 serán públicamente reconocidos y recibirán un premio de 100 mil pesos. De entrada puede parecer razonable, dentro de nuestras carencias, pero, se antoja preguntar, ¿cómo se fijó el número exacto de 58 premiados? Puedo entender diferencias sustanciales entre el médico 58 y el 59, pero me parece una sinrazón, un criterio macabro y totalmente superficial, conjuros, números mágicos, que me digan que se escogieron 58 porque a esa edad murió el padre Hidalgo –a quien se recuerda y rinde pleitesía– me trastorna.

Las otras ofertas de premios que se han sacado al mercado son atractivas sólo por la miseria imperante, pero, ¿en verdad son respetuosas (25 mil pesos) para un equipo de seis personas?, por ejemplo. Sin embargo, las cantidades no son lo importante, es el animus, la actitud vertical, clasista, utilitarista. Nada más falta que se solicite un estudio de tiempos y movimientos para evaluar los reconocimientos y sopesar las recompensas que cada quien merece. Si dos personas lo arriesgan todo por ayudar a un semejante, ¿lo que definirá el reconocimiento a su sacrificio será su nivel profesional o su grado académico? Pues húndanse en la basura, en la insalubridad y la violencia hospitales, calles, medios de transporte y locales para adquirir la pitanza indispensable de millones de los más modestos servidores.

Déjenme llegar al próximo lunes y les expondré el plan de esta columneta para congeniar respeto, gratitud y afecto a todos nuestros acreedores vitales. Y también a nuestros migrantes ¿¡Qué tal para ellos la medalla (¡por encima de todas!) para quienes en el mes de marzo nos auxiliaron rompiendo el récord histórico de envío de divisas a su, nuestra, patria: 4 mil 16 millones de dólares, 49 por ciento más que el mes anterior?! (Gracias por los datos Isabel Rodríguez). Y a los cubanos ¿ni un gesto de agradecimiento y amistad? ¿Y qué tal si ganan el Águila Azteca por default?

Y de golpe paso a otro asunto que está por resolverse a la hora en que ya la multitud devora esta columneta: Algo extraño ocurrió el pasado miércoles en el Tribunal Electoral; anunciado estaba que ese día la sala superior resolvería las inconformidades que presentaron varios reprobados por el Comité Técnico y de Evaluación (CTE), entre ellos el ex director de la revista Voz y Voto, Jorge Alcocer Villanueva (que no Varela), a quien sus detractores acusan de ser coautor de casi todas las reformas electorales durante los últimos 40 años. Un misterioso memorándum y una llamada desde incógnito celular convencieron a los y las magistrados de posponer todo para que este lunes a las 11, los siete integrantes del CTE, que pone tache o palomita a los suspirantes, expongan ante los siete integrantes de la sala lo que a su derecho convenga. ¿Por qué hasta ahora quieren alegar cuando tuvieron varias semanas para hacerlo? Por lo pronto, el Consejo General del INE sigue con cuatro sillas vacías para goce y deleite de los siete que continúan sentados. Esta comedia de equivocaciones, como se les conocía en el argot teatral a estos juguetes cómicos, me recordó a la hilarante película de Cantinflas de 1978 El Patrullero 777. Número cabalís-tico de este INEsco affaire.

Chaneca: Con profunda admiración, maga, vidente, pitonisa, lo cantaste con anticipación y dictaste la consiga: ¡Sonríe! Y no una, sino dos veces: ¡gitana de la buenaventura, tú ya lo sabías!

Twitter: @ortiztejeda