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La música es el lobo del hombre
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▲ Los Lobos.
 
Periódico La Jornada
Sábado 21 de diciembre de 2019, p. a12

Los Lobos están de regreso.

Y cantan La Rama al estilo Veracruz, nos ponen a bailar al estilo Panamá, evocan sus mejores aires: Piporro, Rigo Tovar, Tin Tan, cumbia, canción ranchera, blues, rock sabroso, lo mejor de la música chicana.

Su nuevo disco, Llegó Navidad, está ubicado en el top ten del Billboard.

Los Lobos también podrían llamarse Los Camaleones, porque en este su nuevo disco que marca su regreso luego de breve, pero sustancioso silencio, parecen disfrazarse de los músicos que admiran.

La música de Los Lobos es un compendio de la música mexicana, desde Tijuana hasta Chetumal, pasando por Veracruz, la Huasteca entera, los desiertos, los bosques, los llanos, los montes.

Es un compendio de la música mexicana añorada, avistada desde otra patria.

Tenemos como novedad discográfica un excelente álbum de música tradicional.

Como el hombre es el lobo del hombre (Thomas Hobbes mediante), estos maestros canis lupus se pusieron a olisquear centenar y medio de piezas de la lírica alusiva a la Navidad.

El cernido de 11 canciones que eligieron para Llegó Navidad es muy divertido, ameno, bailable.

Como estos lobos no son esteparios, le dieron la vuelta a la tortilla, como acostumbran, y en consecuencia tenemos versiones harto curiosas de piezas que conocíamos de otras maneras.

Por ejemplo, la que abre el disco, La Rama, recoge esa noble tradición veracruzana de cuando en la infancia salíamos al vecindario a cantar con una rama que habíamos ido a buscar al monte y la adornamos con farolas, esferas, pastle, musgo y acompañamos el canto con una sonaja elaborada con nuestras manitas en un procedimiento que consistía en juntar corcholatas, retirarles el corcho, aplanarlas con un martillo de uña y con un clavo de dos pulgadas horadar su centro para engarzar las rodajas metálicas en alambrón y listo, ya tenemos sonaja, arbolito y ahora a cantar La Ramay recibir a cambio dulces, monedas y buñuelos.

Naranjas y limas, limas y limones más linda es la Virgen que todas las flores…

(…)
Ya se va la rama, muy agradecida
porque en esta casa, fue bien recibida
Los Lobos aúllan distinto, digo, cantan diferente La Rama:
Naranjas y limas, limas y limones
más linda la Virgen que todas las flores
(…)

Ya llegó la rama y sus cantadores en esta casa honramos a todas las flores

Honran enseguida la tradición panameña, para iluminar la fiesta de la posada de la noche: La Murga de Panamá, tremendo cumbión fabricado a partir de la música de carnaval que recogieron Héctor Lavoe y Willie Colón.

Ya sabemos que en etapas decembrinas, los estantes de novedades discográficas se atiborran de nosecuantas mafufadas. Pero sabemos que Los Lobos son jefes de jefes, y sin dudarlo nos pusimos a escuchar Llegó Navidad. Ya desde la portada hay garantía: una calle del Este de Los Ángeles iluminada por un árbol de Navidad. Pues ahí tienen ustedes que parafraseamos el título de la peli de la gran Doris Dorrie, Iluminación garantizada y ¡sopas!, que nos iluminamos con este fiestón navideño con música chicana.

Vaya, si hasta el mismísimo jefe del Olimpo, don Bob Dylan, ya grabó su disco de Navidad, ¿por qué no habrían de aullar Los Lobos?

Es un discazo.

Muy distinto, por supuesto, a sus otros discos. Nos tienen acostumbrados al camaleoneo. Adquieren el color y forma del entorno. Se ven muy chistosos y se escuchan muy divertidos disfrazados de arbolitos de Navidad. Panzones, pero arbolitos de Navidad al fin.

Este nuevo aporte a la lírica se suma al infaltable Año Viejo del gran Mike Laure, pero ese es para la semana que entra.

Ah, trae una curiosidad muy útil, a cuentas de quién sabe qué. Bueno, sí, que la Navidad es en rigor el nacimiento de Cristo y por tanto, según la tradición, cada 24 de diciembre es el cumpleaños de Yisus: Las Mañanitas, en una versión buenísima, que nos hace recordar de inmediato al gran Tin Tan. Tenemos entonces otra versión bonita de Las Mañanitas, junto a la inmejorable, la de Pedro Infante.

Bueno, por si alguien in da house no conocía a Los Lobos, diremos que se trata de la banda de música chicana por antonomasia.

Un referente obligado: su soundtrack de la película La Bamba, los elevó a la condición de mejores vendedores de discos, pero lo suyo, lo suyo, es la música ranchera, la cumbia, el acordeón norteño, la continuidad del trabajo de Richie Valens, don Ricardo Valenzuela, formador de bardos y juglares como Jaime López, por ejemplo.

Los Lobos en realidad son un cosmos. El Disquero tiene como su favorito el álbum titulado Gates of Gold, una obra maestra.

Les recomiendo, entre baile y baile con el disco navideño de Los Lobos, acudir a esa joya discográfica donde está la esencia verdadera de esta banda integrada, ‘‘todavía”, según comentan con mucho sentido del humor, por Louie Perez en percusiones, guitarra y voz; Steve Berlin en sax y otros alientos; Cesar Rosas en voz, guitarra; Conrad Lozano en bajo y guitarrón, y don David Hidalgo canta, toca el acordeón y bate congas junto al nuevo integrante: Enrique ‘‘Bugs” González.

El, a juicio del Disquero, mejor disco de Los Lobos, es su biografía siempre actualizada. Su autobiografía musical.

Explica en las notas al programa Louie Perez: ‘‘somos una banda méxico americana, no lo que los estadunidenses describen como inmigrantes. Somos hijos de inmigrantes”.

Con ese disco, Gates of Gold, celebraron sus 50 años. Así se adornan en su sitio web, con justa razón: ‘‘su escritura dinámica, sus letras profundamente poéticas, sus temas que atraviesan el espíritu romántico y lo espiritual y su esencia ecléctica de estilos son resulta-do de una saga americana en el rico sentido de la tradición literaria de autores legendarios como John Steinbeck y William Faulkner”. ¡Órale!

La música de ese disco es excelente de toda excelencia. Es rock clásico, hondo, muy fino, de guitarreo alelante, riffs, y un ondular de desierto mojave, montañas lejanas, aire fresco, aire seco, sol, árboles, flores. Música exquisita.

Entonces, ya sea para la onda navideña o para la más fina melomanía o para el solaz esparcimiento, desmadre como en la secundaria, degustación de músicas primigenias, para el regusto poético, frenesí rítmico, sonrisas a granel y para el baile, Los Lobos están de regreso.

¡áááááuuuuuuuuuu!!!

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