Artífice de la simbiosis música-arquitectura
Sábado 5 de febrero de 2011, p. 4
Ayer se cumplió la primera década de la muerte del compositor francés de orígenes rumano y griego Iannis Xenakis (1922-2001), artífice del amaridamiento de música y matemáticas, música y arquitectura, música y la realidad circundante. Su biografía es de novela: como integrante de la Resistencia Comunista, fue herido de gravedad en 1944: perdió un ojo y se le desfiguró el rostro. Estudió ingeniería y después arquitectura. Como asistente principal de Le Corbusier, edificó obras maestras. Sus partituras despiertan el asombro, avivan la lucidez, encienden fascinación. El compositor Julio Estrada trajo a México su obra, al igual que Ignacio Toscano; ambos presentaron a Xenakis en vivo en El Colegio de México en los años 70.
Con excepción de Radio UNAM, que lo recordó como parte de su programación de ayer, el silencio de sepulcro de las autoridades culturales mexicanas, ocupadas en autopromocionarse, contribuyeron sin saberlo a la grandeza de un artista cuya obra crece con el tiempo.