Usted está aquí: sábado 1 de abril de 2006 Política Los comicios en EU podrían aplazar el debate en el Senado

Revelan que 90% de encuestados señalan que el sistema migratorio está desfasado

Los comicios en EU podrían aplazar el debate en el Senado

Los legisladores no descartan matar cualquier proyecto para impulsar otro mejor en 2007

DAVID BROOKS CORRESPONSAL

Ampliar la imagen Manifestación de ayer en Santa Rosa, California, que coincidió con el 79 aniversario del nacimiento de César Chávez, líder del sindicato de jornaleros UFW Foto: Ap

Nueva York, 31 de marzo. Mientras los legisladores debaten y los presidentes de México y Estados Unidos intercambiaban ideas sobre qué hacer con los migrantes, miles de jóvenes latinos siguen expresando su demanda por respeto y dignidad en las calles de California, Nevada, Virginia, Arizona y otros estados.

Por tercer día, el Senado debatió la reforma migratoria, en un desfile de discursos que, como los dos días anteriores, se centraron en si ofrecer vías a la legalización de los indocumentados era o no "amnistía", sobre la "seguridad", las necesidades económicas para mano de obra migrante y, por supuesto, cada posición fue defendida en nombre del pueblo estadunidense con un sinnúmero de referencias a la identidad nacional.

Esto no acabará pronto. CBS News reportó esta noche que un alto asesor de la Casa Blanca dijo que no esperaban ver ningún proyecto de ley final hasta después de las elecciones legislativas de noviembre, y tal vez no habría nada hasta el año próximo. Otros analistas muy cercanos al proceso legislativo han informado a La Jornada que no se descarta aún la idea de "matar" cualquier proyecto de ley este año, con la idea de promover una versión mejor en 2007. Otros han señalado que algunos legisladores de las dos cámaras sólo desean poder declarar que intentaron hacer algo concreto, pero que los opositores obstaculizaron el proceso (esto funciona para ambos lados del debate).

Pero los jóvenes no se están fijando en el arte retórico ni en los cálculos políticos de los legisladores, ni en las declaraciones desde Cancún de los presidentes de los dos países sobre el tema, sino continuaron nutriendo una corriente del movimiento popular que ha estallado en este país encabezado por inmigrantes -en su mayoría latinoamericanos- cuya demanda fundamental es respeto, dignidad y reconocimiento de sus derechos civiles y humanos.

En California, unos 2 mil estudiantes de preparatoria y secundaria se manifestaron en San Diego, unos mil más en Bakersfield y varios cientos continuaron acciones en Los Angeles. En Nevada, unos 4 mil estudiantes abandonaron clases en 22 escuelas y se reunieron en el centro de la ciudad.

En Tucson, Arizona, más de mil estudiantes abandonaron sus aulas para marchar por la ciudad y concentrarse frente a la alcaldía. En Virginia y Maryland, cientos de estudiantes se manifestaron el jueves y viernes.

Muchas de las acciones de este viernes estuvieron ligadas a la celebración del natalicio de César Chávez, famoso líder del sindicato de jornaleros UFW. "No somos criminales", fue la consigna de algunos, en protesta por medidas legislativas que buscan criminalizar a los inmigrantes.

Este sábado habrá una marcha por el puente Brooklyn en Nueva York convocada por líderes religiosos locales, y se preparan movilizaciones que se llevarán a cabo el 10 de abril en 10 ciudades del país, incluyendo ésta.

Este viernes dos encuestas nacionales registraron un apoyo mayoritario a una reforma migratoria integral que incluya no sólo un programa de trabajadores huésped sino mecanismos para legalizar su presencia y abrir el camino hacia la ciudadanía.

La revista Time publicó una encuesta que registró que 79 por ciento de los estadunidenses favorece un programa de trabajadores huésped que permitiría que trabajadores indocumentados permanezcan en Estados Unidos durante un periodo fijo, y 78 por ciento aprueba que se les dé acceso a la ciudadanía si cumplen con una serie de requisitos.

Sin embargo, también amplias mayorías favorecen que, al mismo tiempo, se logre asegurar la frontera y la seguridad interna: 71 por ciento favorece multas mayores para los que contraten a indocumentados 62 por ciento apoya que el gobierno tome las medidas necesarias para controlar la frontera con México, incluyendo el despliegue de fuerzas militares, y 56 por ciento aprueba un muro a lo largo de la frontera. Además, 75 por ciento dice que a los indocumentados no se les debe otorgar servicios gubernamentales incluyendo salud y asistencia alimentaria.

Una encuesta bipartidista entre votantes probables realizada para el Foro Nacional de Inmigración registró una firme preferencia (71 por ciento) por un programa de trabajadores huésped que incluye mecanismos para lograr la residencia permanente y subsecuentemente la ciudadanía para futuros flujos de inmigrantes y sus familias.

También, 83 por ciento está de acuerdo en que si un indocumentado ha estado en este país trabajando, pagando impuestos, y aprendiendo inglés, debería existir una vía para que pueda lograr la ciudadanía. Sólo 19 por ciento optó por propuestas que permiten únicamente que los trabajadores ingresen para laborar por un periodo fijo y después sean obligados a regresar a sus países.

Los encuestados por Lake Research Partners y The Tarrance Group registran un casi consenso (90 por ciento) en que el sistema de migración está desfasado. Sobre eso también hay consenso en la legislatura.

Tres motivos

Para Frank Sharry, director ejecutivo del Foro Nacional sobre Inmigración, hay un ímpetu cada vez más marcado hacia una reforma integral. Las razones de esto, declaró hoy, son tres: la opinión pública cada vez más frustrada con un sistema de inmigración desfasado y demanda soluciones; el liderazgo político que de repente apareció en el Senado con varios legisladores de ambos partidos promoviendo una reforma amplia, y, tercero, el surgimiento de un movimiento de familias migrantes que "han salido en número récord para protestar por políticas punitivas que denigran su dura labor, mientras expresan su anhelo de ser miembros plenos de la sociedad".

Durante los próximos días continuará el debate sobre detalles, mecanismos y financiamiento de lo que se supone es una propuesta para encauzar este sistema, pero a la vez, cada paso, cada declaración, cada maniobra por los legisladores y la Casa Blanca tendrá un cálculo político. Para algunos tiene que ver con las próximas elecciones legislativas en noviembre (donde está en juego toda la Cámara y un tercio del Senado) y el control republicano de ambas cámaras. Para otros, esto ya forma parte de la precampaña presidencial de 2008.

Pero para los migrantes en las calles, esto tiene que ver con vida y muerte, con dignidad y con la demanda -que es consigna desde hace años en esta lucha por los derechos humanos de los migrantes- de que "ningún ser humano es ilegal".

 
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