Usted está aquí: martes 6 de diciembre de 2005 Opinión ITACATE

ITACATE

Marco Buenrostro y Cristina Barros

Milpa y quelites

LA MILPA ES, como sabemos, un sistema de cultivo múltiple que gira en torno del maíz. Para el mejor aprovechamiento del espacio y los nutrientes del suelo, así como para mantener la humedad o para aprovechar de manera adecuada la luz del sol, pero también para lograr todos los componentes que requiere una dieta adecuada, ahí se siembra también, entre otras cosas, frijol, calabaza y chile.

ADEMAS, EN LA milpa hay plantas comestibles que pueden no cultivarse de manera directa, sino inducirse con estrategias como no cortarlas todas y dejar algunas para que se formen las semillas que caerán en la tierra, donde se mantendrán hasta el siguiente ciclo.

EN ESTE CASO se encuentran, de manera señalada, los quelites. En las distintas lenguas mesoamericanas hubo métodos de clasificación de los vegetales. Así ocurre con las plantas verdes de las que se comen las hojas, las guías o los retoños; desde la época prehispánica se conocen en náhuatl como quilitl.

HOY QUE LA dieta tiende a la excesiva presencia de harinas y azúcares, así como de alimentos industrializados, los médicos hacen hincapié en la necesidad de comer estas hojas verdes, pues de ellas se obtienen vitaminas y minerales, así como fibra que contribuyen a tener mejor digestión.

EN EL CAMPO mexicano se está abandonado el consumo de quelites y otros alimentos naturales. Los niños y los jóvenes, influidos por la propaganda comercial y con poca o nula información formal acerca de la riqueza de su dieta tradicional, hoy suelen menospreciarlos.

POR ELLO ES tan importante el proyecto que llevó a cabo el Jardín Botánico dependiente del Instituto de Biología de la Universidad Nacional Autónoma de México, con la participación de la Fundación McKnight y la Universidad de California-Davies en la Sierra Norte de Puebla.

TUVO COMO PROPOSITO apoyar a los campesinos que tienen en la milpa su principal fuente de subsistencia, combinando los conocimientos que ellos han acumulado, con nuevas tecnolo-gías y alternativas que mejoren su situación socioeconómica.

EL PROYECTO SE llamó Milpa y tuvo múltiples resultados en relación con el maíz, el frijol y la calabaza, pero también con los quelites. De éstos, se identificaron 80 tipos, lo que significa una gran riqueza de sabores y alternativas alimenticias.

EL GRUPO QUE atendió este aspecto promovió la edición de una lotería, un juego de memoria y un recetario, además de una historia con fines didácticos que presentaremos en el auditorio del propio Jardín Botánico, en Ciudad Universitaria, el martes 13 de diciembre a las 10 de la mañana.

ESTOS MATERIALES hechos con valiosos dibujos de los niños, así como con recetas de las señoras de la comunidad, podrán ser utilizados por los maestros en beneficio de los pequeños y los jóvenes de la región. Se establece así una relación fructífera entre los investigadores y la comunidad.

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