Usted está aquí: martes 6 de diciembre de 2005 Mundo Llega Rice a Europa y niega los presuntos vuelos secretos de la CIA

AI presenta "pruebas irrefutables" de la desaparición de sospechosos de terrorismo

Llega Rice a Europa y niega los presuntos vuelos secretos de la CIA

EU ha ido de las inserciones pagadas a las amenazas para controlar la información en Irak

DAVID BROOKS CORRESPONSAL

Nueva York, 5 de diciembre. La telaraña de propaganda, engaños, medias verdades y mentiras que enreda la política estadunidense hacia Irak y su guerra contra el "terrorismo", se revela cada día más ante la luz pública, y ahora el propio gobierno que la tejió está entrampado en ella.

La secretaria de Estado Condoleezza Rice llega hoy a Europa para enfrentar la tarea de explicar, una vez más, la diferencia entre lo que su gobierno dice y lo que hace. El desafío diplomático será enorme, ya que la política estadunidense de "desapariciones" de sospechosos de "terrorismo" está al borde de crear una crisis política transatlántica.

Antes de partir a Europa esta mañana, Rice afirmó que "Estados Unidos no transporta, y no ha transportado, detenidos de un país a otro con el propósito de someterlos a un interrogatorio bajo tortura". Reconociendo que la práctica de rendiciones se ha empleado y admitiendo implícitamente que existen centros de detención clandestinos, Rice argumentó que esta práctica forma parte necesaria de la guerra contra el "terrorismo" y que es "permitida bajo la ley internacional".

Amnistía Internacional reveló este lunes que seis aeronaves empleadas por la CIA para realizar "rendiciones" (el traslado secreto de detenidos secuestrados a terceros países) realizaron unos 800 vuelos hacia y desde espacio aéreo europeo, incluyendo 50 aterrizajes en el aeropuerto Shannon, de Irlanda, aunque Rice acaba de asegurar al primer ministro Dermot Ahern que ese aeropuerto no fue empleado para tales propósitos.

Esta información, junto con versiones publicadas en los últimos días por el Washington Post y Human Rights Watch, de que por lo menos ocho países europeos han sido empleados para trasladar o detener secretamente a sospechosos secuestrados por la CIA y otras agencias estadunidenses, ofrecen evidencia que, según críticos, contradicen las afirmaciones de Rice y otros funcionarios del gobierno en el sentido de que estas prácticas no violan la ley y que no se emplea la tortura.

Con nueva documentación en mano, el director ejecutivo de Amnistía Internacional William Schulz declaró hoy que "estos registros de vuelos ofrecen pruebas irrefutables de que Estados Unidos está 'desapareciendo' gente a instalaciones secretas donde se les mantiene incomunicados, sin cargos, juicio y/o rindiéndolos a países con historiales de prácticas bárbaras de tortura". Agregó que la "secretaria Rice o está mal informado o forma parte de un esfuerzo orquestado por el gobierno para engañar al pueblo estadunidense y a la comunidad mundial".

Pero esto sólo es él capítulo más reciente de lo que ya es una larga historia de engaños, manipulación legal y encubrimiento de información sobre esta "guerra contra el terror".

No sólo hay más dudas sobre la "inteligencia", sino que la revelación de que el gobierno tiene un programa para fabricar noticias falsas en Irak generó nuevas dudas de la llamada misión oficial de construir "la democracia" y la "libertad" (incluyendo la de expresión) en Irak. La semana pasada el diario Los Angeles Times reportó la existencia de un programa secreto del Pentágono dedicado a redactar y colocar "notas" en los medios de Irak. Según el diario, el programa comenzó este año, las notas fueron redactadas en inglés, traducidas al árabe y entregadas a periódicos en Irak para ser publicadas a cambio de un pago; o sea, "inserciones pagadas".

Una empresa privada contratista del Pentágono, el Lincoln Group, está encargada de esta iniciativa, empleando a su personal o subcontratistas para presentarse como reporteros "freelance" o ejecutivos de publicidad para entregar los materiales a los medios en Irak. Las notas "enfatizaban el trabajo de las tropas estadunidenses e iraquíes, denunciaban a los insurgentes y elogiaban esfuerzos encabezados por Estados Unidos para reconstruir el país", indicó el Times. Al publicarse, no revelaban su fuente o autoría.

En Washington, el gobierno de Bush intentó disimular sorpresa al "enterarse" de este esfuerzo. El vocero del Departamento de Estado, Sean McCormack, dijo que "estos reportajes son muy preocupantes y nadie se debería confundirse del apoyo estadunidense a una prensa libre, independiente y responsable alrededor del mundo".

Añadió que el Departamento de Estado está promoviendo ese objetivo en Irak, incluso con programas para traer a periodistas iraquíes a Estados Unidos con la finalidad de "hablar con ellos sobre cómo desarrollar las mejores prácticas periodísticas y cómo desarrollar las normas éticas que acompañan la práctica periodística alrededor del mundo...".

Finalmente, un alto vocero militar estadunidense en Irak declaró a la agencia Reuters que "este es un programa militar dentro de la Fuerza Multinacional para ayudar a la prensa a presentar información fáctica de operaciones actuales en Irak. Ya que es parte de nuestras operaciones actuales y una parte importante para contrarrestar desinformación de los insurgentes en los medios, no puede ofrecer detalles...".

Y cuando las versiones periodísticas contrarias a la estadunidense representan una amenaza, sus mensajeros son considerados como enemigos. Es el caso de Al Jazeera. A finales de noviembre el tabloide británico Daily Mirror reveló que durante una reunión entre Bush y el primer ministro Tony Blair en abril de 2004, el mandatario sugirió la idea de bombardear la sede de la televisora en Qatar.

La televisora "enemiga"

El gobierno británico ha activado su Acta de Secretos Oficiales para amenazar a cualquier medio que publique el documento secreto que registró la conversación, y hasta ahora no se sabe más sobre su contenido. Sin embargo, tampoco hay ninguna prueba que desmienta lo reportado, y la Casa Blanca ha calificado de absurda esta versión. Pero no faltan pruebas de que Al Jazeera es considerado casi un enemigo por la Casa Blanca.

El periodista Jeremy Scahill recuerda en The Nation que Estados Unidos bombardeó las oficinas de la televisora en Afganistán en 2001, atacó un hotel en Basora en 2003, donde los únicos huéspedes eran los corresponsales de Al Jazeera, mataron a por lo menos uno de sus periodistas en Bagdad y han encarcelado a varios de sus reporteros, y el gobierno de Irak ha prohibido que ese medio reporte desde ese país.

También vale recordar que Al Jazeera fue uno de los muy pocos medios que trasmitieron reportajes desde dentro de Fallujah durante la ofensiva estadunidense contra esa ciudad, documentando los cientos de civiles que murieron incluyendo mujeres y niños, provocando un desastre de relaciones públicas para el gobierno de Bush, justo los mismos días en que sostuvieron su reunión Bush y Blair.

Fue ese abril, hace un año, que el vocero militar Mark Kimmitt declaró que "las estaciones que están mostrando a estadunidenses matando intencionalmente a mujeres y niños no son fuentes periodísticas legítimas. Eso es propaganda, y esas son mentiras". El secretario de Defensa Donald Rumsfeld declaró poco después que los reportajes de Al Jazeera son "salvajes, imprecisos e imperdonables".

De hecho, la de Irak es una de las guerras más peligrosas en tiempos recientes para los periodistas, donde según el Comité de Protección de Periodistas, por lo menos 60 han sido abatidos.

La telaraña de propaganda, inteligencia distorsionada y engaños disfrazados de "secretos oficiales" -y si eso no funciona-, amenazas, hacen cada día más vigente ese dicho de que "la primera víctima de una guerra es la verdad". Pero ahora, los arquitectos de la telaraña parecen ser los que están cayendo en sus propias trampas.

 
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