Usted está aquí: lunes 12 de septiembre de 2005 Espectáculos Muestra Eugenio Toussaint la buena salud del jazz mexicano con magistral concierto

Cerró el ciclo Contemporánea en vivo en el Teatro de la Ciudad, el sábado

Muestra Eugenio Toussaint la buena salud del jazz mexicano con magistral concierto

FERNANDO CAMACHO SERVIN

Aunque se le haga sobrevivir en un lugar más bien marginal, el jazz mexicano y latinoamericano parece gozar de cabal salud. Esa es una de las conclusiones que pueden sacarse a botepronto luego del concierto final del ciclo de presentaciones Contemporánea en vivo, experimento que recién comienza en el país y que la noche del sábado cerró su primera edición con Eugenio Toussaint y sus amigos.

Los camaradas del jazzista mexicano, por cierto, se contaban tanto en el escenario como entre el público, que asistió en buen número a la celebración. Desde ese ambiente de complicidad ya se sentía la magnitud de lo que podía venir en el Teatro de la Ciudad.

Unos cuantos minutos después de las 9 de la noche, los hijos de Eugenio, uno con "flojera por el jazz" y otro con un dominio escénico envidiable a sus 12 años, fueron los encargados de presentar al conductor del programa televisivo Suave es la noche, quien salió de impecable smoking amarillo huevo y tenis converse, como es su costumbre.

Las dos primeras piezas fueron El pez dorado, tributo de Toussaint a un documental japonés, y Loro, del brasileño Egberto Gismonti, composición ideal para oírse mientras se huye de la tormenta, con una sonrisa en los labios.

Luego de ese calentamiento, entró el saxofonista y clarinetista estadunidense Paul McCandless, uno de los precursores del llamado "jazz de cámara". A su lado, Eugenio interpretó Iztaccíhuatl, para su esposa Alicia.

Hasta ese momento aún era posible pensar en una noche sosegada y tranquila, una reunión de amigos nostálgica. Pero todo empezó a salirse de su cauce cuando aparecieron los magníficos Agustín Bernal en el contrabajo y el chileno Gabriel Puentes en la batería.

Como tributo necesario a la ciudad insignia del jazz, el trío puso sobre la mesa Mi amante de Nueva Orleáns, y luego MX, en honor al luchador social afroestadunidense Malcolm X, con alarde de técnica y episodios de verdad intensos. Al tocar Jeja, los pies de todos los asistentes cobraron vida propia.

Fue el momento de los homenajes y las celebraciones. A los músicos que parieron el jazz a golpe de saxo y batería, en interminables jam sessions. A Herbie Hancock, Chick Corea, Herp Albert. Al propio Joe Zawinul, abridor de este ciclo de conciertos y fundador de la banda Weather Report.

Palomazo de Omar Sosa

Pero el momento de mayor intensidad todavía estaba por ocurrir. Igual de místico que la noche anterior, el cubano Omar Sosa emergió de entre el telón para ejecutar un palomazo vertiginoso y magistral junto a Eugenio, Gabriel y Agustín. Un lujo tenerlos juntos en el escenario. Quizá fueron sólo ocho minutos, pero hicieron que la noche entera valiera la pena.

En el cierre no podía faltar la reunión de los hermanos Toussaint: Eugenio en el piano, Enrique en el bajo, Fernando en la batería y Alejandro Campos en la flauta. Sacbé en pleno, una de las agrupaciones de referencia en la historia del jazz mexicano.

Juntos hicieron circular en forma de música a Paul Gauguin, Vincent van Gogh y Pablo Picasso, piezas del disco The painters (1996). Hubo un solo encore, pero no hizo falta más: Eugenio y todos sus amigos en la despedida de una noche redonda.

Ahora sólo queda esperar febrero de 2006, cuando Contemporánea en vivo regrese otra vez a la ciudad.

 
Compartir la nota:

Puede compartir la nota con otros lectores usando los servicios de del.icio.us, Fresqui y menéame, o puede conocer si existe algún blog que esté haciendo referencia a la misma a través de Technorati.