Usted está aquí: lunes 12 de septiembre de 2005 Opinión Tramoya panista made in USA

Carlos Fazio

Tramoya panista made in USA

Con el aval del presidente Vicente Fox y de la mano de su secretario general Manuel Espino, el Partido Acción Nacional sigue al pie de la letra la agenda de Washington: mantener en su nivel más frío las relaciones diplomáticas de México con Cuba y enrarecer el trato bilateral con el gobierno del presidente de Venezuela, Hugo Chávez. El guión se ajusta a una política de hechos consumados que tiene como complemento una tramoya mediática construida a través de propaganda negra (información sensible no verificable) sembrada en los medios de comunicación, que sirve de justificación para la acciones.

El 27 de agosto el PAN se convirtió en la principal plataforma de las organizaciones del exilio cubano de Estados Unidos en México al impulsar la creación de un Comité Internacional de Jóvenes por la Democracia en Cuba, que se inscribe en un plan subversivo de mayores alcances en el contexto de las recomendaciones de la Comisión de Ayuda a una Cuba Libre, que presidiera el ex secretario de Estado, Colin Powell, ejecutado en la actualidad por su sucesora, Condolezza Rice. Entre los objetivos asignados al grupo de tarea del PAN en México figuran la campaña de "apadrinamiento" de contrarrevolucionarios cubanos presos en la isla por colaborar con una potencia extranjera; proyectar internacionalmente a "disidentes", como Oswaldo Payá y el Proyecto Varela, e impulsar una rápida transición política en Cuba, acción claramente injerencista en un país con el que se tienen relaciones diplomáticas.

Con una cobertura seudo humanista, que a ratos utiliza como organización pantalla a la internacional democristiana y se apoya con dirigentes de la ultraderecha europea y latinoamericana, el PAN busca promover un anticastrismo militante en sectores juveniles, para lo cual viene organizando una "gira universitaria" que pretende abarcar centros de enseñanza superior, públicos y privados, de México. En la reunión del pasado 27 de agosto, celebrada en un hotel capitalino, la diputada albiazul Adriana González Carrillo, presidenta de la Comisión de Relaciones Exteriores en la 59 Legislatura federal, calificó de "dictador" a Fidel Castro y exhortó a los participantes a trabajar con "inteligencia" y "mucho corazón" para evitar que el presidente cubano y Hugo Chávez "logren su objetivo de conquistar a la juventud (de América Latina) para una causa que limita la libertad". A su vez, el secretario juvenil del PAN, Juan Carlos Mondragón, dijo que acudieron "al encuentro opositor al régimen de Fidel Castro" con el aval de la dirigencia nacional y la fracción parlamentaria de Acción Nacional.

Entre las organizaciones promotoras del encuentro -cuyo testigo de honor fue el ex mandatario uruguayo Luis Alberto Lacalle, acompañado del legislador Jaime Trobo, considerado el embajador de la mafia de Miami en el Congreso de ese país- estuvo la Promotora Internacional de Derechos Humanos, una ONG radicada en México que preside René Bolio Hallorán, coordinador de delegaciones federales de la Profepa y suplente de la senadora federal panista Cecilia Romero, impulsora de la campaña de "apadrinamiento" de mercenarios cubanos. La promotora recibe fondos del Directorio Democrático Cubano, organización con antecedentes violentos radicada en Miami, Florida, cuyo secretario, Orlando Gutiérrez Boronat, participó en el evento. Para sus acciones subversivas contra la isla, el directorio recibe recursos del gobierno de George Bush a través de la National Endowment for Democracy (NED), según consigna la página en Internet de la Agencia para el Desarrollo Internacional (USAID).

Por vía paralela, fiel al guión de Washington, el diputado panista Rodrigo Iván Cortés amplificó una rocambolesca versión sembrada en la prensa mexicana, que crece como rumor, según la cual el gobierno de Hugo Chávez habría enviado un lote de fusiles de asalto AK-47 (cuernos de chivo) al Ejército Popular Revolucionario (EPR). Las armas habrían sido adquiridas con "fondos del Gobierno del Distrito Federal" que llegaron a Caracas previa triangulación por La Habana. ¡La trama perfecta! Cortés, divulgador de la asombrosa historia sobre los presuntos nexos entre la Teología India de Chiapas, el EPR, los Círculos Bolivarianos de Venezuela y la plataforma política de Andrés Manuel López Obrador, canalizó su "preocupación" a la Procuraduría General de la República y, presuroso, el titular de la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (SIEDO), José Luis Santiago Vasconcellos -señalado como un hombre de paja de los servicios de inteligencia estadunidenses en México- abrió una "averiguación" que está asentada en el acta circunstanciada número PGR/SIEDO/UEITA/110/2005.

En ese marco, Manuel Espino hizo coincidir la presencia en México del ex golpista venezolano Julio Borges, del Partido Primero Justicia, y a su correligionaria Amalia Belisario, quienes abonaron la campaña de propaganda de la agenda estadunidense con señalamientos sobre "el caciquismo, la demagogia y el populismo".

 
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