Usted está aquí: lunes 22 de agosto de 2005 Política Las cotas más altas

Sergio Ramírez

Las cotas más altas

Montevideo. La cota de credibilidad moral que el presidente Tabaré Vásquez ha impuesto a su gobierno desde el principio es alta y también severa. Y para probar que habla en serio destituyó uno de estos días al director nacional de Policía, inspector Cono Cardozo, por abuso de su cargo. Hace un mes, al tener noticias de que su hija adolescente pasaba la noche con su novio en un balneario, en un arranque de ira paternal Cardozo decidió ir a buscarlos personalmente y amenazó al hechor. Además utilizó para esta comisión su vehículo oficial: está terminantemente prohibido a los funcionarios llevarse los vehículos del Estado a sus casas y servirse de ellos para asuntos particulares; y, para colmo, al efectuar el procedimiento de captura se auxilió de un agente del cuartel de policía más cercano.

¿Tanto ruido por tan pocas nueces?, pensaría cualquier centroamericano. Pecata minuta. Pero mis amigos del Frente Amplio con quienes he hablado intensamente estos días en Montevideo, todos con cargos en el gobierno, me han dicho que Tabaré está convencido, y ellos también, de que la primera promesa a cumplir al electorado es la de la rectitud ética, sin medias tintas. "Somos el primer gobierno de izquierda que Uruguay ha tenido en toda su historia. No esperan de nosotros más de lo mismo, sino una conducta diferente, por eso no puede haber vacilaciones. Al jefe de policía lo escogió el presidente porque su hoja de servicios era intachable, pero ahora falló, y el presidente no estaba bromeando cuando desde el principio nos explicó cuáles iban a ser las reglas del juego."

Por eso es que les duele tanto lo que está ocurriendo en Brasil. Uno de ellos, que ha leído mi artículo anterior sobre Lula, me dice que ojalá las cosas fueran ahora tan benignas como yo las pinto.

Las recientes revelaciones, que hablan de una red global de financiamiento ilegal dirigido desde el palacio presidencial, donde se manejaban cuentas en el extranjero para trasegar fondos de empresas públicas con los que se pagaban gastos electorales del partido de gobierno, han empujado a Lula al centro del redondel, y la luz de los reflectores empieza a quemarlo. "No se pueden matar así las esperanzas, cuando se empieza a creer que todos los que llegan al gobierno es para lo mismo, para corromperse, entonces nunca más elegirán de nuevo a la izquierda."

La cultura cívica se hizo legendaria en la sociedad uruguaya antes de que se abriera el sombrío periodo de la dictadura militar, y el ejercicio austero y honrado del gobierno siempre fue parte de esa tradición. Tabaré es médico oncólogo, el más prestigiado del país, y ha resuelto que un día a la semana seguirá ejerciendo su profesión, viendo a sus pacientes. Sabe que un día volverá a su clínica, y por eso se ha impuesto también asistir cada año a los congresos mundiales de oncología, como lo ha hecho siempre, para estar al día en sus conocimientos. Otra manera muy diferente de ver el poder.

Conocido por la profesión de su fe católica, en algunos temas sagrados para la izquierda, como el del derecho al aborto, se aparta de sus correligionarios del Frente Amplio; y no pocos lo critican, dentro de sus propias filas, por haber erigido una estatua del papa Juan Pablo II en una plaza pública. Pero así como su cota de severidad es alta, también lo es de todos modos su cota de su popularidad, en un país de arraigado laicismo, estatua o no de por medio.

Por el momento, está haciendo lo que la gente quiere que se haga. También uno de estos días apareció en la televisión, acompañado del jefe del Ejército, general Angel Bertolotti, y de los otros altos mandos militares, para anunciar que tenía ya en su mano un informe completo, entregado por esos mismos mandos, que permitiría hallar las fosas clandestinas excavadas dentro de los cuarteles, especialmente en el batallón 14, donde fueron enterrados decenas de desaparecidos en los años de la dictadura. Muchos fueron capturados en Argentina en colusión con el ejército de aquel país y traídos en secreto al Uruguay, para ser interrogados bajo tortura y luego asesinados. El día siguiente mismo comenzaron las excavaciones. "El país y sus familiares tienen derecho a saberlo, no podemos vivir con nuestra memoria histórica borrada para siempre", me dice uno de mis amigos.

Uruguay ha empezado a crecer económicamente de nuevo, con una alta cota de 12 por ciento anual. Pero éste es un gobierno que al declarar su sensibilidad por los pobres y marginados, no se conforma con las cifras y quiere ver los efectos del crecimiento en las condiciones de vida de la gente. El deterioro es visible. Niños mendigos en las calles, gente que duerme al descampado; para aquéllos en las peores condiciones se han creado subsidios, "subsidios responsables, nada de populismo", afirman mis amigos, para permitir a los desempleados sobrevivir mientras ingresan al mundo del trabajo.

También en estos días apareció el presidente Chávez en una visita relámpago para ofrecer a Uruguay un contrato de abastecimiento petrolero por 25 años, en condiciones más que favorables, algo que ha dejado encantado a todo el mundo, aunque algunos bromean que Chávez piensa estar en el poder al menos los próximos 25 años para ver cumplida su palabra. Y Tabaré, lejos de cualquier retórica antimperialista altisonante, aprovechó la conferencia de prensa conjunta para no dejar dudas del futuro de la relación de su gobierno con Estados Unidos, país con el que se propone la firma de un tratado de inversiones.

Otra cota alta para un gobierno de izquierda.

www.sergioramirez.com

 
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