Usted está aquí: jueves 28 de julio de 2005 Capital Apremia la ALDF a realizar un estudio de riesgo en instalaciones del Metro

Aprueba propuesta de la diputada panista Mariana Gómez del Campo

Apremia la ALDF a realizar un estudio de riesgo en instalaciones del Metro

La medida, "impostergable", ante 11 fallas ocurridas en 9 meses y las quejas de usuarios

LAURA GOMEZ Y GABRIELA ROMERO

La diputación permanente de la Asamblea Legislativa aprobó ayer un punto de acuerdo para pedir a la Dirección General de Protección Civil del Distrito Federal que realice, con carácter de urgente, un estudio de riesgo en las instalaciones del Sistema de Transporte Colectivo (STC)-Metro, ante las 11 fallas ocurridas en los pasados nueve meses, que han obligado a la suspensión del servicio por varias horas.

En la propuesta de la diputada Mariana Gómez del Campo, del PAN, aprobada por unanimidad, se menciona que el organismo cuenta este año con un presupuesto de 8 mil 561 millones de pesos, principalmente de subsidio, pues únicamente 3 mil millones provienen de ingresos propios, los cuales "apenas son suficientes para su operación"; esto se traduce "en menores montos destinados al mantenimiento de la red y sus unidades". Señala que esa situación ha orillado a los trabajadores a usar partes viejas, localizadas "en los basureros" del STC, como piezas de refacción. A ello se suman 58 quejas relacionadas con el ejercicio indebido del servicio público, de las cuales siete las presentaron usuarios. Agrega que el Metro da servicio a 4 millones 200 mil personas diariamente.

Refiere que el 27 de noviembre de 2004, durante las maniobras de cambio de carril, en la estación Barranca del Muerto, de la línea 7, dos vagones del tren 12 quedaron separados del convoy y con las ruedas fuera del riel, lo que obligó a suspender el servicio durante seis horas.

El 14 de diciembre, una falla en el sistema de frenado de un tren que circulaba entre División del Norte y Eugenia provocó que se suspendiera parcialmente el servicio en dirección a Indios Verdes, en la línea 3, y el 21 de diciembre, en la línea 2 dos vagones tuvieron una avería que causó el descarrilamiento del tren, con la consecuente suspensión del servicio por varias horas.

El 7 de enero del presente año, 11 estaciones de la línea B, de Buenavista a Ciudad Azteca, suspendieron el servicio más de una hora, por una falla eléctrica ocasionada por la baja tensión. El día 17 de ese mes, el tramo de Oceanía a Ciudad Azteca quedó fuera de servicio por otra baja en la energía eléctrica.

El 9 de marzo, las estaciones Cuatro Caminos y Panteones, de la línea 2, pararon dos horas, y el 16 de abril otra vez se suspendió el servicio en varias estaciones de esa línea, por fallas en el cableado; el 19 de mayo, personal de seguridad del STC pidió a los usuarios abandonar las instalaciones de la línea 5, por una falla que detuvo su operación casi cuatro horas.

El 5 de junio paró la línea 3 por un desperfecto ocasionado por un cortocircuito en la estación Balderas; dos semanas después ocurrió el descarrilamiento de un tren en la estación Observatorio, de la línea 1, resultando dañados tres vagones del convoy e instalaciones. El 15 de julio, una falla eléctrica en un tren, en la línea 1, ocasionó la suspensión del servicio en ocho de las 20 estaciones, durante más de cuatro horas.

Por ello, afirmó la diputada, es impostergable que una entidad externa al STC-Metro, como la Dirección General de Protección Civil, realice una auditoría sobre el riesgo que para usuarios y empleados puede significar su estado actual, y determinar las necesidades de asignación de recursos para prevención y mantenimiento.

 
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