Usted está aquí: martes 15 de marzo de 2005 Política Ugalde da la puntilla a la minuta de diputados sobre voto en el extranjero

"Más que una papa caliente parece papa quemada", dice el legislador Gildardo Gómez

Ugalde da la puntilla a la minuta de diputados sobre voto en el extranjero

Se requieren más de $3,500 millones y contratar casi 11 mil trabajadores, plantea al Senado

"Les dieron alas a nuestra gente y ahora mejor hay que decirle que no se puede": Borrego

ALONSO URRUTIA

Ampliar la imagen En primer plano, el consejero presidente del IFE, Luis Carlos Ugalde, quien ayer, al comparecer ante el Senado, plante�s observaciones del instituto a la minuta aprobada en San L�ro sobre el voto de los mexicanos en el extranjero FOTO Guillermo Sologuren

La modalidad de voto para los mexicanos en el extranjero que aprobó la Cámara de Diputados "no ofrece al Instituto Federal Electoral (IFE) las condiciones e instrumentos jurídicos necesarios para organizar unos comicios con el mismo grado de certidumbre que los realizados en territorio nacional", planteó el consejero presidente del organismo, Luis Carlos Ugalde. La minuta "contiene varias lagunas que podrían vulnerar el principio constitucional de certeza", advirtió.

Al comparecer ante comisiones unidas del Senado de la República para fijar la postura oficial del IFE frente a la minuta aprobada por los diputados, Ugalde, aunque protocolario, sencillamente descalificó casi toda la iniciativa cuyo desarrollo implicaría destinat 3 mil 557 millones de pesos para el proceso electoral de 2006. De esa cifra, mil 338 millones serían para el presupuesto 2005 y 2 mil 219 millones de pesos para 2006, sobre la base de un padrón de 9.9 millones de votantes.

Recordó que este año el Congreso de la Unión aprobó una partida para el voto de los mexicanos en el extranjero de 200 millones de pesos, a los que podrían sumarse otra cantidad similar si existe disponibilidad fiscal. Asimismo, recalcó que organizar los comicios en el extranjero implicaría la contratación de 10 mil 727 trabajadores, y a pesar de ello "el IFE no contaría con el tiempo necesario para definir con precisión el universo de votantes".

Casi al término de la sesión, el presidente de la Comisión de Gobernación, Gildardo Gómez, reconoció que ante el cúmulo de críticas que ha recibido la propuesta de los diputados es, "más que una papa caliente, una papa quemada". Por ello, anticipó que se harán a la minuta "profundas modificaciones" para tratar de hacerla viable.

La exposición inicial de Ugalde desató la réplica de algunos senadores. El priísta Genaro Borrego respondió: "Hay una tácita descalificación de la minuta que, viniendo de quien tiene la responsabilidad de llevar a cabo la elección, no es menor, pero hay una reforma constitucional y un estudio técnico realizado por el IFE que hablaba de que el proceso técnicamente era viable. No es cualquier cosa el camino recorrido y esto es un balde de agua fría para los ciudadanos mexicanos que quieren ejercer su derecho. ¿Es jurídicamente viable? Porque todo este camino no ha hecho más que abonar en favor de las expectativas y parece que ahora nada es viable. Les dieron alas a nuestra gente y ahora mejor hay que decirle que no se puede y ya".

El senador panista Javier Corral subrayó que son aceptables los señalamientos del IFE, pero que era deseable que a "a las puntualizaciones de cómo no es posible que nos digan cómo sí es posible". Pidió una valoración política de los consejeros sobre la posibilidad de concretar el voto de los mexicanos en el extranjeros. A él se sumarían el perredista Raymundo Cárdenas y el priísta César Camacho.

Es claro, dijo el ex gobernador mexiquense, que el IFE ha alcanzado una alta credibilidad entre los mexicanos que no podemos poner en riesgo. Si bien es loable esta iniciativa, no podemos "lanzar al instituto a una empresa de la cual jurídica y políticamente podría salir mal librado; no vaya a ser que por un deseo bien intencionado nos vayamos a meter en problemas. Pero entonces... ¿qué sí es posible?"

Ugalde no se salió del esquema y circunscribió toda su participación a hablar de la minuta de los diputados. Ofreció a los senadores toda la colaboración técnica para su modificación. Ante el cuestionamiento de Borrego, fue claro: "No nos oponemos al voto de los mexicanos en el extranjero. Nuestras observaciones son hacia los términos en que está aprobada la minuta. En ningún momento descalificamos la posibilidad del voto de los mexicanos en el extranjero". Es preciso señalar, expuso más adelante, "que no somos un obstáculo" para concretar esto.

Las observaciones del IFE partieron del hecho de tener parámetros de confiabilidad similares en México y en el extranjero. De entrada, destacó que en la minuta no se consideran circunstancias específicas en las cuales se aplicaría la ley, particularmente en lo que corresponde al levantamiento de la cartografía para el padrón y los centros de votación.

Sobre la extraterritorialidad, Ugalde alertó que para ser aplicable la ley los delitos tendrían que ser igualmente sancionados en los países donde se aplicaran, y no es el caso. Por ejemplo: un ciudadano en Chicago puede contratar publicidad para favorecer a un candidato y eso es sancionable aquí, pero allá no.

También hay diferencias en cuanto a recibir dinero de ciudadanos en el extranjero, que ahora sería casi imposible fiscalizar. La minuta, añadió, contiene varias lagunas en lo que concierne a la fiscalización y al control de los topes de campaña.

Indicó, asimismo, que cualquier acuerdo internacional para lograr este ejercicio debería estar concluido en octubre próximo. Habló también de la necesidad de modificar 12 leyes y de la imposibilidad de aplicar dos modelos de votación: casillas en México y centros de votación en el extranjero.

Comentó que la contratación de personal para capacitar se tendría que iniciar en abril, sin saber con certeza el número total a cuantificar. Se prevé que con 9.9 millones de votantes se requerirían alrededor de 13 mil 500 casillas y 162 mil ciudadanos a capacitar en el exterior

La modalidad adoptada por los diputados implicaría que hubiera funcionarios temporales en el exterior, lo cual impactaría el esquema del Servicio Profesional Electoral. Dijo que por los tiempos la credencialización estaría muy presionada, pues se estima que alrededor de 6 millones de personas no tienen credencial, mientras el resto sí cuenta con ella, lo que supondría realizar alrededor de un millón de trámites al mes para satisfacer la demanda del instrumento de voto.

 
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