Directora General: Carmen Lira Saade
México D.F. Miércoles 12 de febrero de 2003
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Cultura
INTELIGENCIA VERSUS GUERRA

Bush fomenta una táctica que propiciará una conflagración universal, alertan

Reivindican científicos su papel social en tiempos de guerrerismo

Si el inquilino de la Casa Blanca ataca a Irak, abrirá las puertas del infierno: Drucker

China y los musulmanes fundamentalistas, potenciales adversarios de Estados Unidos

Con una guerra como la que busca emprender Estados Unidos, ''quedaría poca civilización''. En este contexto es necesario hablar del papel de los científicos, a quienes muchas veces se les acusa de generar conocimientos para el armamentismo. Sin embargo, la función del científico es crear nuevos conocimientos, y el uso que se les dé ya no depende de los hombres de ciencia.

lopez-austin-alfredo-2Alfredo López Austin (historiador, investigador emérito de la Universidad Nacional Autónoma de México): La profecía (vertida en El cataclismo de Damocles, de Gabriel García Márquez) deja de serlo cuando ya está en marcha. La política del gobierno de Estados Unidos no es suficiente para cometer los actos atroces. Es indispensable la complicidad de otros gobiernos: los oportunistas, los serviles, los sumisos, los pusilánimes, los hipócritas, tan canallas y asesinos todos como el prepotente. También es indispensable que millones de hombres -miembros todos de esta especie que se proclama inteligente- se dejen conducir con la proclama pueril, insustancial, casi idiota de la lucha contra el Mal.

René Drucker Colín (neurofisiólogo, coordinador del Sistema de la Investigación Científica de la UNAM): Si realmente ocurre lo que parece inminente nos vamos a ver inmersos en una guerra cuyas consecuencias serán desastrosas. Seguramente va a haber un desastre nuclear, una sicosis colectiva mundial y alianzas basadas en la conveniencia de gobiernos y de líderes del mundo que, por miedo, se aliarán a la locura del inquilino de la Casa Blanca. El poder militar que tiene Estados Unidos terminará siendo una catástrofe para todos los países. Nadie en el mundo, como el país del norte, ha invertido enormes cantidades de dólares en la tecnología de guerra. Ese hecho lo hace el Estado más peligroso que hay en la Tierra.

Estados Unidos lo que defiende en realidad es una especie de fascismo. Ellos creen que tienen la verdad en la mano, que saben lo que es bueno para la humanidad y fomentarán a toda costa esa política porque dicho país vive a expensas del resto del mundo y su economía depende del desastre financiero que atraviesen los demás países.

Con una guerra como la que pretende emprender Estados Unidos, quedaría poca civilización. En este contexto, se hace necesario hablar del papel de los científicos, a quienes muchas veces se les acusa de haber generado el conocimiento para la estructura de la guerra y es cierto. Sin embargo, la función del científico es generar nuevo conocimiento y el uso que se dé a éste no es responsabilidad del investigador. Aunque también hay científicos conscientes de que lo que hacen se utilizará para la industria bélica, de manera que tienen la alternativa de renunciar a ello o ser cómplices de la destrucción de la sociedad.

En fin, Estados Unidos busca enemigos ficticios y fantasmagóricos como los que encuentra Bush en todas partes. Pero también tiene una cantidad de enemigos bien ganados. Los estadunidenses han estado presentes en casi todas las guerras del siglo pasado y han sido el elemento de destrucción más terrible que ha conocido la sociedad históricamente. El inquilino de la Casa Blanca está enfermo. Si ataca a Irak va a abrir las puertas del infierno y yo creo que así será.

helenaDonato Alarcón Segovia, médico y miembro de El Colegio Nacional: La guerra actual es resultado del predominio tanto bélico como económico, al haberlo adquirido una nación (Estados Unidos) por encima de las demás: Si bien esto puede no ser indefinido, ya se ve en lontananza el reto de China, pero sí puede ser largo. Entonces, el problema es que este país adopte la actitud de policía del mundo y, más recientemente, desde el 11 de septiembre del 2001, hasta en cierto modo como señor de horca y cuchillo.

Ante los demás, George W. Bush acusa a gobernantes como Kadafi, en Libia, Saddam Hussein, en Irak, y a los fundamentalistas, de estar provocando los problemas, pero no se percata de que él como gobernante ha tomado una actitud equiparable. No se puede considerar a Bush un dictador, pero sí ha dado esa tónica a su gobierno: la de halcón, misma que fomenta lo que casi seguramente desembocará en una guerra.

Pero Bush no sabe lo que está desatando. No se trata de misiles que saltarán de un lado a otro, como dice Gabriel García Márquez. Lo peor que está desatando es el odio. Un odio que ya está ahí y lo va a acendrar con la cada vez mayor posibilidad de que ese odio se materialice como ya sucedió con los aviones que fueron impactados en blancos importantes de Estados Unidos. Con ello, el potencial de otros tipos de guerra de tipo bacteriológico se va acrecentando.

Recuerdo que cuando ese país y la entonces Unión Soviética tuvieron juntos el predominio mundial guardaron virus de la viruela con la posibilidad de usarlo más tarde, mientras a nosotros nos dijeron que la viruela estaba erradicada del planeta.

Hay otras maneras de descartar a poblaciones o por lo menos voltear la vista hacia otro lado mientras éstas merman. No podría llamarlo un mecanismo de hacer la guerra, pero hay políticas que cierran los ojos ante lo que significa la disminución importante de la población de Africa subsahariana, como resultado del sida.

drucker-rene-jpgEl resultado de una guerra química o bacteriológica sería diferente a la planteada por García Márquez hace ya más de 15 años. El panorama no sería la erradicación del mundo con la afectación del sistema planetario solar, sin embargo, sería de una crueldad tanto más terrible al causar enfermedades letales. Desde el 11 de septiembre, en el pensamiento de muchos de los estadunidense parece haber más la búsqueda de la venganza que de la razón por lo que ocurrió. Si no se busca la razón se puede dar pauta, a la larga, a una tercera guerra mundial. Hay dos potenciales adversarios de Estados Unidos para una tercera guerra: uno es China, que podría tomar el papel que tuvo la ex Unión Soviética, y el otro son los musulmanes, que de llegarse a unir y a caer en manos del fanatismo fundamentalista podrían repetir lo que dio lugar en los siglos VIII al XV, de reto musulmán a Occidente, pero probablemente no el ilustrado de los califatos de Córdoba y Granada, sino el irracional de la destrucción de la Biblioteca de Alejandría o, más recientemente, los grandes Budas de Afganistán.

Helena Beristáin, filóloga e investigadora emérita de la UNAM: Solamente los seres humanos podemos construir un mundo positivo donde quepamos todos y también podemos evitar su destrucción. Eso se debe a que sólo nosotros hemos acuñado, en millones de años, el lenguaje. Gracias a él nos ubicamos en el mundo, gracias a él sabemos nuestro pasado y calculamos nuestro futuro. Pero -claro- toda herramienta puede ser utilizada para bien y para mal.

La cultura mestiza mexicana es de muchos quilates porque es herencia nuestra la organización cooperativista que ha producido el milagro de la sobrevivencia de nuestros pueblos indígenas y la conservación de su milenaria sabiduría: su conocimiento del universo, su calendario, su saber sobre astronomía, sobre biología, sobre botánica, sobre medicina. Su empleo cotidiano del lenguaje mediante una retórica conciliadora, humanista, consciente de la presencia del ''otro'' que es un otro ''yo'', para quien nosotros somos el ''otro"; consciente de que somos seres gregarios y la guerra es, por ello, estúpida. No podemos y no debemos vivir como perros. Somos animales humanos, debemos ser más humanos y menos animales.

Los mexicanos no tenemos la religión de la ''ganancia'' que nos quieren inocular. Nacemos para aprender, para enseñar, para colaborar en la construcción del tejido social y del progreso y para la conservación y el mejoramiento de la vida de todos. No nacemos para morir, aunque morimos. Los espíritus constructores no mueren nunca; son puntos memorables y cotidianamente rememorados del tejido de la historia humana y del mantenimiento del planeta que es nuestro hogar; hogar de todos, no sólo de los que padecen tal delirio de grandeza que están decididos a morir con tal de matar para saquear. Para eso existe el comercio. El que no tenga petróleo, que lo compre. El que lo tenga, que lo venda. Opongámonos a la guerra. Que nuestra meta sea lograr que nunca más haya una guerra. Que los que viven de guerrear inventen otro modo de sobrevivir. La gran mayoría quiere vivir. Nadie necesita ganar para vivir mil años, porque nadie los vivirá. Juntemos 6 mil millones de firmas de 6 mil millones de cuerdos que sí quieren vivir y conservar su casa -el planeta Tierra- para vivir.

Cinna Lomnitz Aronsfrau, sismólogo e investigador emérito de la UNAM: En 1950, una reportera le preguntó a Albert Einstein si la historia pasaba por un momento crítico ante el problema nuclear. Einstein respondió: ''Siempre estamos en un momento crítico de la historia humana''. Y creo que eso hay que repetirlo.

También hay un famoso proverbio de Mao Tse-Tung, quien dijo: ''prepárense para la guerra y los desastres''. Tan sólo en México tenemos cerca de 10 desastres naturales por año, lo cual no sólo representa un alto riesgo, sino un retraso. Y yo siento que no estamos preparados ni para la guerra ni para los desastres. En México, por ejemplo, estamos atrasados en política, no en ciencia y tecnología. Nosotros sufrimos una falta de madurez política porque nos la pasamos reaccionando y no nos adelantamos a los hechos. Países como Canadá, por ejemplo, tienen grupos que están pensando qué hacer para que los gringos no se los coman. Ese es el gran problema canadiense y creo que también el nuestro.

Los estadunidenses no sólo tienen el dominio unipolar de la política y de la guerra, sino hasta de la historia. Considero que recientemente ha habido un cambio que tiene que ver con que los estadunidenses -y no hablo de Bush- muy a pesar de ellos mismos están aprendiendo que hay otras gentes en la tierra que no son estaduidenses, cosa que no sabían. Por otro lado, creo que está latente -desde la primera bomba a Hiroshima- la posibilidad de una explosión nuclear.

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