Directora General: Carmen Lira Saade
México D.F. Sábado 25 de enero de 2003
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Mundo
Tensión a horas de que inspectores de la ONU rindan informe sobre Irak

Se incrementan en EU los movimientos contra la guerra y las acciones pacifistas

JIM CASON Y DAVID BROOKS CORRESPONSALES

Washington y Nueva York, 24 de enero. Se aproxima una fecha que, para muchos, será el co-mienzo del desenlace del debate internacional y nacional respecto de la paz y la guerra, cuando el lunes 27 los inspectores de armas de destrucción masiva de la Organización de Naciones Unidas (ONU) rindan su informe preliminar sobre Irak ante el Consejo de Seguridad.

Los vientos de guerra y los gritos por la paz se intensifican cada día en Estados Unidos; la Casa Blanca lanzó una gran ofensiva propagandística y de presión diplomática dentro y fuera del país a favor de una guerra, y los opositores continúan alimentando las opiniones a favor de extender el plazo de las inspecciones y buscar una salida pacífica al enfrentamiento con Irak.

Para el gobierno del presidente George W. Bush, el cual ha advertido de su disposición para avanzar hacia una guerra con o sin el respaldo de la ONU, encabezando una "coalición de los dispuestos", el gran desafío es lograr consenso suficiente entre los estadunidenses para continuar con su escalada militar en la región del golfo Pérsico y lograr su objetivo de un "cambio de régimen" en Irak.

Pero aunque cabe señalar que Bush continúa gozando de la aprobación de una ma-yoría de los estadunidenses, estas encuestas de opinión han registrado un descenso apreciable. En torno a la guerra, casi todos los sondeos registran por lo menos una división casi igual y hasta una mayoría significativa a favor de una acción bélica pero sólo con el respaldo de la ONU.

El creciente nivel de oposición, o por lo menos duda, a una guerra contra Irak claramente continúa frustrando a este gobierno. Así, se ha enfocado más en tratar de convencer a su propio pueblo que en presionar a sus aliados en el ámbito internacional.

Sin contar con el necesario apoyo interno, la clase política cada día se muestra más insegura sobre si avanzar o no con lo que hace poco pareció gozar de consenso: la acción militar para derrocar a Hussein.

El presidente del Comité de Relaciones Exteriores del Senado, el republicano Ri-chard Lugar, después de escuchar al secretario de Estado, Colin Powell, y al de Defensa, Donald Rumsfeld, estimó el jueves que el proceso de inspección continuará.

Renuencia y dudas

Mientras tanto, otras dos figuras influyentes del Senado, el republicano Chuck Hagel y el líder de la minoría demócrata, Tom Daschle, expresaron su renuencia a una op-ción militar sin antes contar con respaldo multilateral, o antes de que se comprueben las acusaciones del incumplimiento iraquí para la eliminación de sus alegadas armas de destrucción masiva.

Alimentando estas dudas entre la cúpula política estadunidense hay un movimiento social diverso, y disperso, que está incrementando su perfil al expresarse contra una guerra de múltiples maneras, y durante todos los días.

La iniciativa Move On, una red de voluntarios organizada en torno a una iniciativa de medios y cabildeo en favor de dar más tiempo al proceso de inspección, ha logrado obtener el apoyo de decenas de miles de ciudadanos para financiar una serie de anuncios de televisión con su mensaje en varias ciudades importantes del país.

Esta semana la organización entregó una petición con más de 300 mil firmas a legisladores federales. Además, unos 800 voluntarios realizaron esta semana una serie de visitas ciudadanas (Move On dice que unos 9 mil habían manifestado su disposición a participar) a las oficinas locales de legisladores federales por todo el país para expresar sus posiciones.

Como resultado, sostuvo Move On, más de 30 legisladores federales empezaron a circular una carta entre sus colegas que será enviada al presidente, instándole a que permita que funcionen las inspecciones de la ONU en Irak, y además respetar las decisiones de esa institución.

Estas iniciativas se unen a planes para coordinar diversas acciones locales y nacionales. El 29 de enero una coalición de grupos sociales y cívicos, entre ellos la Organización Nacional de las Mujeres, Green-peace, la Iglesia metodista y el Comité de Amigos, entre otras, está convocando a una jornada de acciones por todo el país.

Otra coalición nacional está convocando a acciones para el 15 de febrero, paralelas a las programadas en otras partes del mundo, por todo el país, con una acción nacional en Nueva York.

En diversas esquinas del país hay acciones cotidianas. Por ejemplo, un grupo de menonitas, con otros pacifistas, lanzó una campaña para que miles de personas coloquen media taza de arroz crudo en una bolsa de plástico -y luego envolverla en un papel donde se debe escribir "si tus enemigos están hambrientos, dales de comer. Ro-manos 12:20. Favor de enviar este arroz al pueblo de Irak; no lo ataquen"- y enviarla a Bush en la Casa Blanca.

Los activistas reconocen que son minoría, por lo menos entre los que se expresan abiertamente en el país. Pero señalan que primero se manifestaban algunos cientos, después miles y ahora son cientos de miles los que están dispuestos a expresarse en las calles contra una guerra que aún no se ha lanzado en pleno.

Eso, esperan, además de las dudas y cuestionamientos que se reflejan en las encuestas en torno a los argumentos del gobierno en favor de una guerra, será suficiente para detener, por lo menos por ahora, la aparente prisa que tienen algunos en la Casa Blanca para comenzar un ataque militar.

El gobierno de Bush insiste en que podrá verse obligado, "en nombre de la paz", a avanzar hacia la guerra contra Irak, y que tiene las pruebas para justificar tal acción.

En la ONU, la próxima semana, habrá el siguiente acto del teatro diplomático. Afuera, coaliciones como No en Nuestro Nombre y Unidos por la Paz, líderes religiosos y pacifistas de diversas organizaciones que han convocado una manifestación y un foro al aire libre en favor de la paz, y esperan que los jefes de los inspectores de armas de la ONU, al igual que los diplomáticos que representan a los 15 países miembros del Consejo de Seguridad, escucharán sus voces disidentes.

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