Directora General: Carmen Lira Saade
México D.F. Martes 16 de julio de 2002
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Política
ATENCO: EL CONFLICTO

Los campesinos mexiquenses abrieron al tránsito la carretera Texcoco-Lechería

Fueron entregadas las personas retenidas, la PFP se retiró y el pueblo vuelve a la normalidad

Posible diálogo con Gobernación mañana, en la Universidad Autónoma Chapingo

JAVIER SALINAS Y RENE RAMON ALVARADO; ROBERTO GARDUÑO CORRESPONSALES Y ENVIADO

San Salvador Atenco, Mex., 15 de julio. El pueblo retornó con lentitud a sus quehaceres habituales. Los ejidatarios presos volvieron a sus casas; los funcionarios, policías y seudoperiodistas retenidos desde el jueves fueron devueltos a las autoridades; la Policía Federal Preventiva (PFP) recibió la orden de retirarse de los sitios donde ejercían presión sobre la comunidad, y los campesinos abrieron la carretera Texcoco-Lechería.

Al advenimiento de señales de distensión del conflicto propiciado por el decreto presidencial expropiatorio del 22 de octubre de 2001, y la negativa reiterada por vender la tierra de cultivo de cientos de familias campesinas, se añadieron sucesos que desamarraron el nudo en San Salvador Atenco, al grado que los ejidatarios consideran viable iniciar el diálogo con la Secretaría de Gobernación, el miércoles próximo en el campus de la Universidad Autónoma Chapingo.

La liberación de los campesinos presos en el penal de Chiconautla, a la media noche del domingo, dio un giro al conflicto que ayer se destrabó con la apertura de la carretera Texcoco-Lechería. En la víspera, durante la tarde dominical, las organizaciones civiles y los estudiantes de la UNAM que asistieron al pueblo para formar los cinturones de paz establecieron medidas de acción con objeto de presionar al gobierno federal para que diera muestras de voluntad en vías de una solución. Acordaron participar en una marcha, la tarde de hoy, del Angel de la Independencia a Gobernación y reforzar los retenes de acceso a la comunidad.

Apoyo de miembros de la UNAM

De los asistentes al acto de apoyo sobresalieron los profesores y alumnos de la UNAM, quienes se unieron a la organización establecida por los campesinos. Llegaron Guadalupe Carrasco, Mario Benítez y decenas de estudiantes que al conocer, horas después, la liberación de los ejidatarios comenzaron a retirarse de pueblo.

A la medianoche del domingo la suerte del conflicto estaba echada. Los nueve liberados de Chiconautla fueron recibidos por más de dos mil personas que se congregaron en la plaza de la comunidad. Mujeres y hombres gritaban sin cesar, chocaban sus machetes, se abrazaban y lloraban en los hombros de los que regresaron.

No obstante, el ánimo se desvanecía porque hasta esa hora los dos líderes del movimiento, Ignacio del Valle y Adán Espinosa, no habían recibido el mismo trato. Una hora más tarde, la comunidad -que no se movía de la plaza- se desbordó al unísono: ''¡Sí se pudo, sí se pudo!'', porque Ignacio y Adán aparecieron en medio de la concentración. El recibimiento fue de héroes.

Desde entonces, la distensión del conflicto fue evidente. Casi dos horas después, en punto de las 2:45 horas de la madrugada del lunes, salieron del auditorio municipal los 15 funcionarios, seudo-periodistas y policías retenidos desde el pasado jueves. El grupo, encabezado por el subprocurador de Justicia de Texcoco, Andrés Mendiola, y el jefe de Averiguaciones Previas de la citada dependencia, Guillermo Fragoso, se trasladó al frente del palacio municipal del poblado.

A bordo de una camioneta panel para traslado de internos de reclusorios -que fue decomisada por ejidatarios en el cierre de la carretera Texcoco-Lechería- los rehenes fueron llevados hasta el primer retén, ubicado en el paraje La Pastoría, donde fueron recibidos por mandos medios de la Policía Judicial del estado.

A los funcionarios de la Procuraduría estatal sus familias les dieron una cálida bienvenida. Acudieron madres, hijos, esposas, amigos y compañeros de trabajo que lloraron y se estrecharon en abrazos.

Los lesionados

El intercambio de presos y retenidos fue el epílogo de una larga espera. No obstante, entre los ejidatarios de Atenco persistía la preocupación porque de los campesinos que se encuentran lesionados en el hospital del IMSS en Lomas Verdes no se sabía mayor cosa.

Se anunció que José Enrique Espinoza Suárez se encontraba en situación grave en terapia intensiva del nosocomio. ''Tiene un aparato que es un respirador, por lo que no lo podemos mover de ahí, ya que podría morir; es conveniente que se quede. Aún no se puede declarar que esté fuera de peligro.''

Abel Galicia, médico de la comunidad lesionado durante el zafarrancho del jueves pasado, está recién operado de una fractura en el brazo. ''El húmero; se recomienda que se quede debido a que está recibiendo medicamentos intravenosos; fue una operación delicada. Decidió quedarse al saber que estaba libre'', informó un ejidatario integrante de la comisión de visita a los lesionados.

Abraham Valentín González, El Zapata, ''ya está dado de alta, sólo que se quiso quedar para recibir otras curaciones extras para salir mejor; está muy contento. Quiere la extracción de una muela''.

Tras saberse que el estado de salud de sus compañeros era delicado y necesitaban permanecer en el hospital, los ejidatarios decidieron liberar a cuatro policías de una empresa privada de seguridad, retenidos en Acuexcomac. David Pájaro, vocero del movimiento, anunció el hecho: ''De acuerdo con nuestro reloj y el de nuestra capilla central, son las nueve de la mañana en punto de hoy, 15 de julio de 2002 de la hora del señor; nosotros hacemos patente ante los medios de comunicación, que no exhibimos, sino presentamos a cabalidad a los cuatro policías que teníamos hospedados en la comunidad de Acuexcomac. A los detenidos les ofrecimos una disculpa, porque fueron víctimas de las circunstancias''.

Y los campesinos solicitaron que los retenidos explicaran el trato que se les dio. Horacio Santibáñez fue el primero: ''Trabajo en la empresa de seguridad privada Intercept; no tengo nada que decir respecto al trato que nos dieron donde nos tenían detenidos. Siempre nos trataron bien, nos dieron oportunidad de comunicarnos, nos alimentaron y no hay nada más que decir.''

Jorge Bonilla Cruz, Isaac Astudillo y José Manuel Velázquez coincidieron en el buen trato que recibieron; incluso se solidarizaron con el movimiento de los ejidatarios: ''Lo que ellos están peleando es justo, por sus tierras; sigan adelante, señores; es todo... se les agradecen las atenciones a las comunidades aquí presentes y como dicen aquí, ¡viva Zapata!''

Eso dio pie a un grito largo de los campesinos. Mujeres y campesinos aplaudieron y manifestaron: ''¡Ese apoyo sí se ve, ese apoyo sí se ve!''

''San Salvador de Del Valle y Espinosa''

Faltaba a los ejidatarios completar la respuesta que les demandaron las autoridades con la apertura de la carretera Texcoco-Lechería. Pero mientras eso ocurría, David Pájaro bromeó con los asistentes a la plaza del poblado: ''Desde ayer, compañeros, el pueblo de San Salvador Atenco tiene otro nombre: ahora es San Salvador Atenco de Del Valle y Espinosa; así se llamará''.

En el resto de la comunidad las actividades de la población regresaron a la rutina del campo y el comercio. Estaba pendiente resolver el caso de los retenes instalados en la carretera. Y fue Ignacio del Valle quien resolvió el problema. De regreso del penal de Molino de Flores, donde se enteró que pesan sobre él dos autos de formal prisión ''leves'' por los delitos de privación ilegal de la libertad y robo de vehículo, informó que a las 16:45 ya se había reabierto un carril de la carretera Texcoco-Lechería, con dirección a Ecatepec.

Mientras se anunciaba la apertura parcial de la carretera, que en el trascurso de la tarde se completaría, el subsecretario de Gobernación, Ramón Martín Huerta, informaba que Santiago Creel había ordenado el retiro total de la Policía Federal Preventiva de las inmediaciones de San Salvador Atenco.

Los ejidatarios, cansados y afectados por el estrés acumulado en cuatro días de presión, estallaron en gritos de euforia y Nacho del Valle dijo a los medios de comunicación que la apertura de la arteria vehicular se daría en las horas subsecuentes ''sin ningún problema''. Y así fue.

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